¡Sin gasolina!

El colapso de una ex potencia energética

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Comunicaciones Tian

Tuvo que llegar la crisis del COVID 19 para que Venezuela viviera otro de sus surrealistas episodios: quedarse sin gasolina. La otrora potencia energética, fundadora de la OPEP, con reservas probadas de 303.805.745 millones de barriles del petróleo y 200.325.484 millones de pies cúbicos de gas en su subsuelo, afronta ahora la crisis de suministro de combustible más severa de su historia.

Las dos décadas de desastrosa gestión del chavismo al frente de PDVSA, boom petrolero mediante (2005-2010),han llevado a las draconianas medidas del régimen usurpador de Nicolás Maduro para combatir el coronavirus: sólo hay surtido de gasolina para personal médico, militar y policial. Excepcionalmente hay recarga a particulares en la capital, Caracas.

No obstante, sí hay petróleo para Cuba. Ahí sí que cumple el régimen usurpador, que envió cuatro tanqueros de gasolina a la isla caribeña, que llegaron a los puertos de La Habana, Cienfuegos y Santiago de Cuba.

La cuarentena actual en Venezuela ha reforzado aún más el poder de la casta militar, dueña de por sí del maltrecho tejido económico. Ahora, todo está siendo supervisado y administrado por funcionarios de las Regiones Estratégicas de Defensa Integral (REDI) y las Zonas Operativas de Defensa Integral (ZODI).

Según la encuesta nacional de impacto del Covid-19 que diariamente distribuyen asesores del presidente interino Juan Guaidó, el 78,67% del país no recibe gasolina o gas oil (para transporte pesado), 17,26% recibe poco o intermitente el producto y solo el 0.96% tiene suministro.

Desde principios de 2020, el suministro de materia prima para el llenado de bombonas (cilindros) de gas se redujo en 50%. La demanda interna de gas de bombona llegó a niveles de 47 mil barriles diarios para 2017 y la de gas directo fue de 2.444 millones de pies cúbicos, lo cual está muy por debajo en este 2020.

Los estados fronterizos son los que más sufren la ausencia de gas por el tema del contrabando. Se vende a 0,375 centavos de dólar una bombona de 10 kilos. En Maracaibo, las colas para el suministro son kilométricas. Venezuela requiere 20 mil barriles de propano por día y esto no se está produciendo.

La escasez de bombonas de gas es alarmante, toda vez el 89% de la población cocina con gas propano en tanto que 7% tiene gas metano, el cual se mueve por tuberías llega directamente a las casa.

A esto hay que sumar no sólo las sanciones de EE.UU contra el régimen de Maduro sino el súbito abandono de aliados del régimen, como la multinacional rusa Rosneft, que suspendieron sus operaciones en Venezuela una vez el Departamento de Estado en Washington ofreció recompensas por la captura de Maduro y los altos cargos del régimen por narcotráfico y lavado de dinero.

La crisis entre Rusia y Arabia Saudita por los precios OPEP también ha contribuido con el colapso petrolero venezolano, cuyo precio por barril en los mercados internacionales ha caído a US$ 20.

El sueño de la “Venezuela saudita” de la década de 1970 ha dado paso, en 2020, a la “cruda” realidad venezolana, tan negra y espesa como el petróleo.

 

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