Temor a confiscación por parte del gobierno de Sánchez

Españoles huyen con capitales a Luxenburgo

Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, en una sesión de control al Gobierno en el Senado, el pasado febrero
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EFE

La crisis del coronavirus y las propuestas del Gobierno para mitigar sus efectos en la economía están provocando la salida de España de miles de ahorradores. El destino predilecto es Luxemburgo, una de las mayores plazas bancarias de la Unión Europea. El número de cuentas abiertas por ciudadanos españoles en ese diminuto territorio se ha disparado en las últimas semanas, sobre todo, tras el tuit que publicó el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, el pasado 29 de marzo, para subrayar que “toda la riqueza del país” está subordinada al “interés general”.

El mensaje únicamente reprodujo el artículo 128 de la Constitución, pero sembró el pánico entre los ahorradores, que lo interpretaron como el anuncio de futuras medidas confiscatorias. “Estamos hasta arriba de trabajo. El número de cuentas abiertas por españoles se ha triplicado. La tendencia empezó antes del famoso tuit, pero se ha disparado desde entonces”, asegura el responsable de una entidad con oficina en Luxemburgo que pide mantener el anonimato. Otras fuentes del sector confirman a este diario la desbandada del ahorro hacia ese país y también hacia Suiza, que además ofrece la ventaja de no pertenecer a la Unión Europea y conservar su moneda.

Entre los bancos que están recibiendo fondos procedentes de España, destacan Lombard Odier, Pictet, Mirabaud, Julius Baer, Quintet Private Bank (antiguo KBL) y Andbank, con sucursal en Luxemburgo. Los cuatro primeros son suizos, además. También hay bancos españoles con licencia para operar en el Gran Ducado. El primero en conseguirla fue Bankinter, en 2013. Y hace solo una semana la logró CaixaBank, la entidad líder en 'retail' de España. La había solicitado hace más de un año, pero la noticia ha coincidido con la transferencia de fondos hacia ese territorio. El banco catalán anunció el pasado 15 de abril que su filial en Luxemburgo dará servicio a clientes con más de medio millón de euros que “quieran diversificar la localización de su patrimonio en jurisdicciones diferentes”.

"Estamos teniendo peticiones de clientes para llevarse el dinero fuera por miedo a la clase política española", reconoce el máximo responsable de un banco internacional que pide el anonimato por confidencialidad. Pero matiza que estos casos son los que menos preocupan a su entidad, donde sí reconocen estar muy inquietos por la deriva populista en España. "En los comités de inversión de cada semana, mis socios alemanes y suizos no dan crédito a lo que oyen de nuestro país sobre la seguridad jurídica de los ahorros", explica el 'country head' de otra institución internacional. Un alto directivo de JP Morgan también admite que están recibiendo peticiones para abrir cuentas en Suiza.

Las fuentes consultadas aseguran que esa es precisamente la razón por la que algunos españoles se están llevando su dinero a Luxemburgo y Suiza. Tratar de asegurar una parte de sus ahorros en países que ofrezcan garantías. España no ha dejado de tenerlas, pero el tuit de Pablo Iglesias y otros mensajes, como el que formuló la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ese mismo 29 de marzo asegurando que el Gobierno priorizará “el interés general al particular”, han extendido el miedo entre los ahorradores. Uno de los que han deslocalizado parte de su patrimonio en esos dos territorios es el presidente de una de las mayores empresas textiles de Cataluña.

El mensaje de Iglesias y las palabras de Díaz en las que aseguraba que priorizarían "el interés general al particular" han extendido el miedo

El objetivo de la fuga no es la ocultación de los fondos, coinciden los expertos. De hecho, los movimientos se están realizando desde cuentas españolas perfectamente trazables para la Agencia Tributaria, y Luxemburgo comparte información fiscal con España. El modelo de declaración 720 obliga recoger los bienes que los contribuyentes nacionales tienen en el extranjero. Para ocultar los fondos, serían necesarias operaciones más complejas en las que tendrían que intervenir otras jurisdicciones y estructuras societarias instrumentales. Pero la marcha de estos ahorros no responde a cuestiones impositivas, sino al pánico que despierta la posibilidad de que el Gobierno de Pedro Sánchez decrete una confiscación de depósitos bancarios para hacer frente al agujero que está ocasionando el covid-19 en las cuentas públicas.

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