Año 2001 Campaña "Un dólar para los niños de Afganistan"

  • por Mary D. Villar
  • 16/08/2021
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Petición de Bush a los niños y jóvenes estadounidenses

 

La invasión de Afganistán ocurrió después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en territorio estadounidense y fue apoyada por aliados cercanos de Estados Unidos que habían comenzado oficialmente la Guerra contra el Terrorismo. El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, exigió que los talibanes entregasen a Osama bin Laden y expulsasen a Al Qaeda; Bin Laden ya había sido buscado por el FBI desde 1998.

Los talibanes se negaron a extraditarlo a menos que se les diera lo que consideraban evidencia convincente de su participación en los ataques del 11 de septiembre, e ignoraron las demandas de cerrar las bases terroristas y entregar otras sospechosos de terrorismo además de Bin Laden. La solicitud fue rechazada por Estados Unidos como una táctica dilatoria sin sentido y lanzó la Operación Libertad Duradera el 7 de octubre de 2001 con el Reino Unido. A los dos se les unieron más tarde otras fuerzas, incluidas las tropas de la Alianza del Norte en tierra. Estados Unidos y sus aliados expulsaron rápidamente a los talibanes del poder el 17 de diciembre de 2001 y construyeron bases militares cerca de las principales ciudades del país.

"Espero que las clases escolares o las tropas de Boys and Girl Scout, otras organizaciones juveniles, participen de alguna manera para recaudar el dinero para enviar a los niños", dijo el presidente Bush cerca del final de su conferencia de prensa televisada a nivel nacional. "Lavar un coche. Hacer un jardín para un vecino". 

La campaña "Un dólar para los niños de Afganistán" se había puesto en marcha y los sobres habían comenzado a llegar a Washington; algunos estaban pulcramente impresos, otros se habían impreso con esa forma de caligrafía conocida como garabato de colegial. Dentro había billetes de un dólar arrugados. Uno aquí. Dos ahí. Algunos sobres llenos de cinco o más.

No estaba claro cuántos niños realmente tomaron la decisión de aceptar la sugerencia de Bush. Sin embargo, la alcancía para los niños de Afganistán llegaba a 3,2 millones de dólares.  

El llamado de Bush para ayudar a los niños de Afganistán no era de extrañar. No era la primera vez que un presidente estadounidense había llamado a los niños estadounidenses para que ayudasen con una organización benéfica. La tradición se remonta al presidente Franklin D. Roosevelt, quien en 1938 ayudó a iniciar March of Dimes al pedirle a cada niño estadounidense que donará un centavo para erradicar la polio. Durante la Primera Guerra Mundial, el presidente Woodrow Wilson pidió a los niños estadounidenses que conservaran la comida y "limpiarán sus platos", y durante la Segunda Guerra Mundial, muchos niños tejieron calcetines o recolectaron hojalata para ayudar en la guerra.

Pero... ¿Qué escondía ese esfuerzo por salvar a los niños de Afganistán además del envío de paquetes y juguetes para niños, como pelotas Koosh, crayones y cuadernos?

Veinte años después podemos decir que escondía un fracaso rotundo y una misión de combate que ha perseguido a cuatro presidentes —ha contado con bajas estadounidenses, un enemigo despiadado y un socio gubernamental afgano a menudo corrupto y confuso— y que ahora está llegando a su fin. Ha conseguido que Biden haya terminado por reconocer que tras casi 20 años de guerra —la más larga de Estados Unidos en el extranjero— el ejército estadounidense no haya podido transformar a Afganistán en una democracia moderna y estable.