Elliot Abrams: “Es razonable que Noruega sea clave en una negociación”

Noruega y la mediación

Un hombre camina frente a un mural de Maduro, en Caracas.
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ARIANA CUBILLOS / AP

Hace justo un año Noruega facilitó un ensayo de diálogo entre el chavismo y la oposición en Barbados. Esos contactos, que llevaron a un callejón sin salida, se produjeron cuando ya estaba claro que el desafío lanzado por Guaidó en enero de 2019 no iba a lograr, ni con la presión de la calle ni con las grietas dentro de las Fuerzas Armadas, desalojar a Maduro del poder. Entonces lo que definió el comienzo de unas conversaciones era la disputa sobre la celebración de unas elecciones presidenciales.

El Gobierno descartó sin matices esa posibilidad. Doce meses después, el panorama es distinto. EE.UU sigue aumentando la presión sobre el Gobierno de Nicolás Maduro para acelerar su salida.

Washington mantiene en la mira la visita, el fin de semana pasado, de una delegación de diplomáticos noruegos a Caracas que exploran la posibilidad de entablar conversaciones en la crisis política de Venezuela. “Es razonable que Noruega sea clave en una negociación”, ha dicho en una teleconferencia este martes Elliott Abrams, el representante especial del Departamento de Estado para asuntos venezolanos sobre la comitiva enviada por Oslo. Sin embargo, Abrams ha insistido en que Washington se mantiene en una firme negativa para entablar conversaciones con el régimen de Maduro. “Lo único que vamos a discutir con él son los detalles sobre su salida”, añadió.

La posición inamovible de Estados Unidos ha sido reforzada con el anuncio de sanciones a dos exfuncionarios del Ministerio de Energía Eléctrica: Luis Alfredo Motta Domínguez, exministro de Energía Eléctrica; y Eustiquio Jose Lugo Gómez, ex viceministro de Finanzas, Inversión y Alianzas Estratégicas en el mismo ministerio. El Gobierno estadounidense les acusa de recibir sobornos a cambio de otorgar contratos de equipo en la empresa estatal de electricidad, Corpoelec. El Departamento de Estado les ha suspendido – a ellos y a siete miembros de sus familias– cualquier permiso para entrar a Estados Unidos. Ambos están acusados, en una corte en Florida, de lavado de dinero en un caso abierto desde 2019.

La ofensiva contra el régimen chavista no se detiene. La semana pasada, Washington ofreció una recompensa de cinco millones de dólares por información sobre el presidente del Tribunal Supremo de Venezuela, Maikel Moreno, también acusado de corrupción por influir en los resultados de los casos criminales. Abrams ha asegurado que las sanciones ya han comenzado a poner “una presión inmensa en el régimen”, y que no habrá marcha atrás hasta que se celebren elecciones libres en ese país. El representante estadounidense señaló que el caso de Moreno ilustra que el Tribunal Supremo en Venezuela es “una marioneta” al servicio de Maduro.

La desconfianza de Washington es tal que Abrams ha señalado que las sanciones contra Venezuela seguirán, principalmente en el sector energético, hasta que no exista una verdadera posibilidad de transición a la democracia. El régimen chavista mantiene todavía la fecha para sus próximas elecciones parlamentarias para el 6 de diciembre, en el que se elegirán a los 167 miembros de la Asamblea Nacional. Estados Unidos ha descalificado esta convocatoria para las elecciones y ha asegurado que no reconocerá sus resultados si se celebran bajo las condiciones del régimen chavista. “Mientras Maduro esté en el poder y en posición de manipular las elecciones, no es posible que el país tenga elecciones libres”, apunto Abrams.

Fuente: El País

 

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