Trump ya no confía en Pedro Sánchez

Por su giro en la política hacia Venezuela

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El Español

Desconcierto”, “decepción” y “desaliento”. Esos son los calificativos que desde la Casa Blanca esgrimen para intentar comprender el súbito e injustificable giro de la política exterior de Pedro Sánchez sobre Venezuela. Con ello, se abre la brecha de la desconfianza entre Washington y Madrid sobre qué solución abordar para la crisis venezolana.

Con el “Delcygate” pisando fuerte, Sánchez ha pasado de reconocer a Juan Guaidó como “presidente encargado” a “líder de la oposición”. Ante este giro, en Washington, este cambio de percepción por parte del gobierno de Sánchez ha causado “desaliento”, “decepción” y, sobre todo, desconcierto.

Desde el equipo de Guaidó existe una convicción clara: “Va a haber acciones en los próximos días o semanas para incrementar la presión al régimen de Maduro”, asegura el legítimo embajador en Washington, Carlos Vecchio.

El diplomático ha constatado la “preocupación” de la administración Trump por lo que consideran una insuficiente implicación de Europa, e incluso la incomprensión ante la falta de liderazgo de España. “Por razones obvias, todos esperan que sea España la que lidere este proceso”, afirma Vecchio.

La reacción oficial en Washington a lo ocurrido en España, que ha coincidido con el anuncio de la visita de Estado de los Reyes al país, ha sido cauta y de perfil bajo. El Departamento de Estado no ha querido profundizar más en cómo ha sentado el giro de Madrid, y se remite al puñado de ocasiones en las que, en las últimas semanas, cargos de la Administración se han referido al tema.

El 7 de febrero, en una conferencia de prensa telefónica, el representante de EE.UU para Venezuela, Elliott Abrams, dijo que la “visita a Madrid” de la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, “parece una violación de las sanciones europeas”. “No entendemos ciento por ciento lo que pasó”, reconoció. “Y lo que hemos visto en los periódicos ha cambiado cada día”.

El encuentro entre Delcy Rodríguez y el ministro español José Luis Ábalos fue calificado por el subsecretario de Estado adjunto Joe Piechowski, el pasado 24 de enero, de “decepcionante” y “desalentador”. “EE UU tiene preguntas acerca de esta supuesta reunión”, dijo.

También la subsecretaria adjunta del Departamento de Estado para Cuba y Venezuela, Carrie Filipetti, calificó el encuentro de “no muy bienvenido”. “Socava la política conjunta que EE.UU y la UE han puesto en marcha sobre Venezuela”, añadió.

Abrams se refirió el 6 de febrero, en otra sesión informativa, al hecho de que no fuera Sánchez quien recibiera a Guaidó en Madrid. “Creemos que es desafortunado que no acordara reunirse con él”, afirmó el lugarteniente de Trump para asuntos venezolanos. No obstante, aseguró que han estado en contacto con el Gobierno de Pedro Sánchez y han recibido “garantías de que el compromiso de España con la restauración de la democracia en Venezuela sigue firme”.

El equipo de Guaidó mantiene la misma cautela. “Lo que ha dicho oficialmente el Gobierno de España, y la ministra directamente, es que siguen reconociendo a Juan Guaidó como presidente interino y como presidente de la Asamblea”, remarca Vecchio. Y añade: “Mantuvimos contacto con el Gobierno de Sánchez, con la persona que él designó, y reafirmamos que para nosotros España tiene que desempeñar un papel dentro de Europa. Yo espero, y no tengo por qué dudar, que Pedro Sánchez esté del lado de la defensa de los derechos humanos. No veo al presidente Sánchez ni a España colocándose del lado de la dictadura”.

Un año después de que EE.UU se convirtiera en el primer país en reconocer al entonces líder de la Asamblea Nacional como presidente interino de Venezuela, Maduro sigue aferrado al poder. Ahora, despejados otros frentes internacionales, la sensación en el equipo de Guaidó es que en la Administración Trump vuelve a haber, en palabras de Vecchio, “una urgencia por parar esta crisis”.

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