Al son de Isabel

  • por Roberto Mansilla Blanco
  • 15/03/2021
Propietario de la imagen: 20minutos (España)

El terremoto político provocado por Isabel Díaz-Ayuso

La magistral maniobra política de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz-Ayuso, de adelantar las elecciones para el próximo 4 de mayo, provocó la reacción política más inesperada y, por lo tanto, de mayor impacto en el actual panorama político español: la salida del gobierno del vicepresidente segundo, Pablo Iglesias.

El eterno líder de PODEMOS anunció que se presentará como candidato para las elecciones madrileñas. Con ello, queda claro el efecto tectónico en el mapa político ibérico motivado por la audaz decisión de Díaz-Ayuso: ahora, todos bailan a su son, a su ritmo, cuando pocos eran los que realmente apostaban por este escenario.

Con ello, Díaz-Ayuso confirma sus posibilidades de reelección en la Comunidad de Madrid pero, al mismo tiempo, elevando incluso su perfil político dentro del Partido Popular a nivel nacional. Por tanto, un mensaje claro hacia el liderazgo, cada vez más cuestionado, de Pablo Casado.

La jugada de Díaz-Ayuso era arriesgada, como también lo es la posterior decisión de Iglesias de confrontarla en su feudo. La presidenta madrileña se adelantó a la posibilidad de una moción en su contra a todas luces infructuosa, toda vez rompía el pacto de gobierno en Madrid con Ciudadanos ante el paripé que la tolda naranja provocó en la Comunidad de Murcia con un intento de pacto con el PSOE en contra del PP.

Si bien Ciudadanos reculó en un claro acto de transfugismo de última hora, salvando la presidencia murciana en manos del PP, la jugada de Díaz-Ayuso cortaba por lo sano y mataba varios pájaros de un tiro: fortalecía su liderazgo en Madrid, desacreditaba a Ciudadanos y dejaba al PSOE en una compleja posición, fracasando en sus tres intentos de moción contra gobiernos del PP en Madrid, Murcia y Castilla-León.

Por su parte, Iglesias, cuya salida del gobierno no provoca la ruptura en La Moncloa pero sí una grieta de enorme calado que desde hace tiempo venía intuyéndose, apuesta prácticamente todo su capital político en Madrid con la intención de derrotar a una Díaz-Ayuso que hoy vuela sola, muy alto y sin necesidad de padrinos políticos.

Por tanto, un eventual fracaso en Madrid de Iglesias, quien ahora busca reconstruir PODEMOS pidiendo un frente común con Iñigo Errejón, supondría otro claro triunfo político de Díaz-Ayuso, similar al que asestó a Ciudadanos, un partido que se encamina aceleradamente hacia la marginalización política.

Díaz-Ayuso sabe que la estrategia de confrontación contra Pedro Sánchez y Pablo Iglesias le ha dado ganancias políticas que espera confirmar el 4 de mayo en las urnas madrileñas. Políticamente ha crecido en tiempos turbulentos, determinados por las dificultades en la gestión de la pandemia y la presión constante de un gobierno hostil desde La Moncloa.

Hoy, las expectativas electorales le darían a Díaz-Ayuso un cómodo triunfo y, en caso de no obtener la mayoría absoluta, la posibilidad de reedición del pacto con VOX y su candidata, Rocío Monasterio. Con ello, el gobierno de la Comunidad de Madrid encaminaría al mando de dos mujeres de derechas, con Díaz-Ayuso y Monasterio, lo cual asestaría otro mensaje subliminal, en este caso hacia el feminismo político y su relato progresista, del cual PODEMOS es el buque insignia.

"España me debe una. Ya logré sacar a Iglesias de La Moncloa", fue la desafiante reacción de Díaz-Ayuso una vez se conoció la salida del líder de PODEMOS y su decisión de concurrir electoralmente en el feudo de Isabel. A ello agregó un mantra político que tiene pinta de convertirse en electoral: "comunismo o libertad". Declaraciones de talante "trumpiano", no menos agresivas, pero en el fondo bastante asertivas, porque muchos, incluso en el propio gobierno, apostaban y deseaban la salida de Iglesias. Por eso, hoy todos bailan al son de Isabel.