De Álex Saab al "Pollo Carvajal": extradiciones en medio de negociaciones

  • por Roberto Mansilla Blanco
  • 10/09/2021
Propietario de la imagen: OK Diario (España)

Qué hay detrás de la extradición a EEUU de Álex Saab y del arresto al "Pollo" Carvajal en España

En primer lugar, se impone el contexto. No es casual que mientras en México el régimen de Nicolás Maduro y la oposición liderada por Juan Guaidó negocian una salida a la crisis venezolana, de repente aparezcan dos noticias tectónicas para el acontecer venezolano: la decisión de Cabo Verde de extraditar a Álex Saab a EE.UU y la inesperada detención en Madrid del "Pollo" Carvajal, también solicitado por la justicia estadounidense.

Detrás de la extradición de Saab a EE.UU y de la detención del "Pollo" Carvajal hay intereses políticos que implican directamente a Maduro pero también a Guaidó. Independientemente de quien gobierne en la Casa Blanca, EE.UU no juega a los dados en política internacional. Sabe que la extradición de Saab y del "Pollo" Carvajal a EE.UU supone una medida de presión subliminal hacia el régimen de Maduro, con la intención de acercar posiciones con Guaidó y de acordar una hoja de ruta para propiciar una salida de consenso a la crisis venezolana.

No obstante, para Maduro, a priori golpeado por ambas extradiciones, la situación no le es exactamente desfavorable: acepta ante Washington que su "testaferro" Saab y el ex jefe de seguridad de Chávez, el "Pollo" Carvajal, se vean ante la justicia estadounidense y "canten" sobre todos los vínculos que su régimen tiene con el narcotráfico y un complejo pero creativo esquema financiero que le ha permitido a ese régimen sortear las sanciones internacionales, vía Turquía, Rusia, Irán y petromonarquías del Golfo Pérsico.

AL

El "culebrón" Álex Saab y su extradición a EE.UU es una presión subliminal de Washington hacia Maduro en medio de las negociaciones en México.

Pero todo ello a cambio de la "joya de la corona" que Maduro quiere: la clemencia de Washington ante las sanciones internacionales. Maduro quiere un mínimo de legitimidad, aunque sea de facto pero siempre intentando que sea de iure. La negociación en México es una oportunidad de oro para lograrlo.

Para Guaidó y la (des) unida oposición venezolana, el asunto también les toca. ¿Hasta qué punto Saab y el "Pollo" Carvajal no los involucrará cuando les toque asumir sus testimonios ante la justicia estadounidense? Todo ello tomando en cuenta que vuelve a la escena el "caso Monómeros", un entramado de corrupción que involucra al entorno de Guaidó.

Otra vez volvemos a México. Biden puede literalmente dormirse en su reunión ante el primer ministro israelí, y la vicepresidenta Kamala Harris puede estar preparando preventivamente su "turno al bate" por si le toca el sillón de la Casa Blanca, pero los asesores, los analistas, los lobbies que hacen influencia en Washington, esos no descansan y tienen claros sus intereses.

Que caigan Saab y el "Pollo" Carvajal en manos de la justicia estadounidense es un mal menor (y quizás conveniente) para Maduro y Guaidó. El mensaje es claro: EE.UU, y por consiguiente sus aliados, en especial la Unión Europea, no quieren juegos ni distracciones. Quieren una solución factible para Venezuela. Cuanto antes y como sea.

Y el mensaje lo ha entendido muy bien Maduro, el centro de atención y quien se sabe ha gastado un buen presupuesto del erario público para hacer lobby ante Biden. Por ello, y a pesar de su inicial silencio, Maduro sabe que no le queda otra que aceptar la caída de Saab y del "Pollo" Carvajal a cambio de un acuerdo en Venezuela con Guaidó, que lleve a una nueva fase, a "hacer las paces" con Washington vía un reparto de poder consensuado con Guaidó, en el cual también intervienen EE.UU, la Unión Europea, Rusia, China, Irán, Turquía...

Y no lo olviden: uno de los abogados de Saab en Cabo Verde era el afamado juez español Baltazar Garzón, muy ligado al PSOE. Y aquí las vías se bifurcan pero también eventualmente se unen en cuanto a los intereses y apoyos en Venezuela: por un lado, Felipe González, más ligado a la oposición venezolana. Por otro lado, José Luís Rodríguez Zapatero, uno de los mayores aliados de Maduro en el exterior. Las cuentas cuadran. Mejor dejar caer a Saab para salvar a Maduro en medio de una negociación en México.

Finiquitado el asunto Saab y "Pollo" Carvajal, Maduro y Guaidó saben que las cartas están echadas en una fecha: el 21 de noviembre, un calendario electoral que llama a comicios regionales en Venezuela. Maduro impuso su agenda y Guaidó no tuvo otro remedio que aceptarla. Olvídense de las amenazas de Maduro de arrestar a Guaidó y de las respuestas de éste vía Corte Penal Internacional. Todo eso es parafernalia. Aquí se negocia un reparto de poder en Caracas tutelado desde Washington, Moscú y Beijing.

Tampoco olvidemos la influencia del contexto político hemisférico e internacional. Uno tiene que ver con el retorno Talibán al poder en Afganistán y la humillante retirada estadounidense. La atención está allí muy concentrada. Aquí la ecuación de intereses de Washington, Beijing y Moscú se entrecruzan y se dilatan en un escenario tan arriesgado como complejo.

Brasil, que va a elecciones presidenciales en 2022, vive días convulsos con el pulso del presidente Jair Bolsonaro con el Tribunal Supremo, manifestaciones en la calle mediante. Nicaragua, que va a elecciones presidenciales en noviembre, vive una intensa represión preelectoral por parte del cada vez más "somocista" régimen de Daniel Ortega y su esposa Rosana Murillo. Las protestas en Cuba se han ralentizado pero sus efectos pueden ser importantes a mediano plazo. Perú en un estado de máxima alerta, porque no se sabe en qué quedará la presidencia del izquierdista Pedro Castillo.

Por ello, en Washington, Bruselas, Moscú y Beijing quieren arreglos rápidos para "pacificar" la tensión latinoamericana. La clave es Venezuela.

Con la extradición a EE.UU de Saab y del "Pollo" Carvajal se cierra una etapa en Venezuela, muy espinosa y compleja, llena de obstáculos que no permitían avanzar en un acuerdo. En México se abre otra etapa, quizás más certera pero no menos difícil. Sea como sea, con Saab y el "Pollo" Carvajal se cierra un círculo para Maduro, Guaidó y EE.UU.