Diálogo, ¿para qué?

La “vía noruega” de ZP en Venezuela

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Infobae (Argentina)

Tras el fracaso de 2019, Noruega vuelve al ruedo político venezolano para ofrecer otro “diálogo”. Pero no hay nada claro. Líderes y figuras opositoras como María Corina Machado, Antonio Ledezma y Diego Arria, entre otros, ya mostraron públicamente su rechazo. Desde Miraflores, hay un silencio expectante.

Una delegación del país nórdico está en Caracas para evaluar las posibilidades de mediación política. Pero no hay consenso sobre la efectividad del mismo. Juan Guaidó, en horas políticas bajas, también lo rechazó tajantemente.

El diálogo noruego parece tener mucho sello de un ZP que siempre actúa en la sombra para darle oxígeno al régimen usurpador de Nicolás Maduro. Si bien sigue al frente desde Miraflores, a Maduro se le complica el panorama. El avance incesante de la pandemia del COVID 19 profundiza la crisis humanitaria venezolana. Es tan grande este avance, por momentos negado por Maduro, que aparentemente ha “tocado” a dos pesos pesados del régimen: Diosdado Cabello y Tareck el Aissami, quienes anunciaron estar infectados con el virus.

Pero también está el “caso Saab” en Cabo Verde, a la espera de una eventual extradición a EE.UU. Esto desnuda a Maduro ante el mundo como mandamás de una corporación criminal y delictiva de alcance global.

En Cabo Verde, el “madurismo” se juega la vida. Por ello, ZP ha movido sus piezas en auxilio de Maduro. Una de esas piezas sería el abogado Baltasar Garzón, uno de los defensores de Saab en Cabo Verde. Pero gane o pierda el caso, Garzón se embolsará unos 15 millones de dólares.

La otra pieza es la de siempre: ganar tiempo a favor de Maduro con una mediación internacional que dilate los tiempos y ejerza distracción política. Sabe ZP que Guaidó está siendo fuertemente cuestionado tanto dentro de la oposición como desde la administración Trump. Éste, por su parte, parece más decidido a intentar solucionar por su cuenta el “dossier Venezuela”. Pero también tiene su crisis interna por el coronavirus y los efectos aún no esclarecidos de las protestas raciales.

La Unión Europea, a la que por cierto Noruega no pertenece, ha apretado las tuercas al régimen de Maduro. Simultáneamente, la FANB de Vladimir Padrino ya lanza mensajes políticos subliminales por su cuenta: aquí en Venezuela, el poder lo tenemos los militares. Como tantas veces decía Chávez: "quien tenga ojos que vea y quien tenga oídos que escuche". Todo esto deja el ambiente sumamente enrarecido.

Por ello, ZP, con probable asesoría castrista y anuencia rusa, vuelve la mirada hacia la vía noruega. El objetivo es llegar impólutos a las elecciones legislativas que Maduro quiere a su medida y que están previstas para diciembre próximo. Y allí certificar el arrebato de la Asamblea Nacional a favor del “madurismo”, contando con un “nuevo” CNE con viejos vicios. Este escenario acabaría con el axioma de Guaido del “fin de la usurpación, gobierno de transición, elecciones libres”. Un axioma que hoy parece sólo un rumor.

Por ello, ZP ve clave el "diálogo" noruego en Venezuela. Aprovecha una oposición fragmentada, en la que una porción de ella acepta el juego de Maduro de ir a las legislativas a cambio de migajas políticas. A ello lo ayuda un TSJ ilegítimo pero con capacidad para destruir la dirección general de partidos opositores como AD, Voluntad Popular y Primero Justicia. Apostar por un diálogo mientras la capacidad de supervivencia del venezolano se agota, pero no tiene otra salida.

Y no se debe olvidar que en noviembre próximo, EE.UU va a elecciones. Maduro, ZP y Cuba esperan la derrota de Trump y el regreso de los demócratas a la Casa Blanca vía Joe Biden. Con ello, volvería la “doctrina Obama” del apaciguamiento y del diálogo con Maduro y el castrismo.

El tiempo apremia, y ZP y Maduro lo saben. No quieren sorpresas desagradables con el “caso Saab” en punto incierto. De darse el diálogo noruego, sin condiciones previas y con la represión “madurista” en pleno desarrollo, la crisis venezolana se prepara para asistir a un fraude electoral en diciembre que prorrogue la agonía del ciudadano.

Veremos si la delegación noruega en Caracas se percata de esta tragedia de la inexistencia de condiciones para un diálogo y un proceso electoral transparentes. Porque a ZP ya sabemos lo que le interesa. Maduro es su “mina de oro”. Si no lo creen, pregúntenle a Piedad Córdoba.

 

 

 

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