Diosdado en su laberinto

Qué hay detrás de su “fuego cruzado” con Guaidó

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El Nacional (Venezuela)

En torno a Diosdado Cabello, todo son preguntas. ¿Qué hay detrás de sus incesantes ataques contra Guaidó tras el atentado de Barquisimeto? ¿Es todo una “cortina de humo”? ¿O está perdiendo realmente poder dentro del régimen usurpador? ¿Queda así desplazado del centro del poder en Miraflores con la designación de Tareck El Aissami como nuevo “zar” de la casi quebrada PDVSA?

Fiel a su verbo incontrolable y su actitud de “matón”, el presidente de la ilegítima ANC amenaza casi a diario a Guaidó desde el infructuoso atentado del pasado 29 de febrero en Barquisimeto. Expresiones como “el pueblo te matará en las calles”, acusando a “la derecha” de recrear “falsos positivos” con el atentado, no sólo son una constante incitación a la violencia sino que pueden esconder claves de poder que afectan la posición de Diosdado, el eterno “número 2” del régimen usurpador.

Diosdado necesita acciones efectistas y de fuerza que revitalicen su posición. Lo contrario revelaría síntomas de pérdida de capacidad de maniobra sobre lo que podría suceder en Venezuela. Toda vez, en la Casa Blanca lo tienen cada vez más en la mira mientras Trump aprieta la soga al régimen “madurista”. De hecho, Washington ya vinculó a Diosdado de estar presuntamente detrás de este atentado.

Adicionalmente, la aceptación de la justicia española de extraditar a EE.UU al “Pollo” Carvajal, en fuga y paradero desconocido desde noviembre pasado, junto a la decisión suiza de revelar también a EE.UU los secretos bancarios de US$ 4.500 millones de fondos por corrupción y lavado de dinero en cuentas de “bolichicos” en Europa, podrían igualmente influir en el aparente nerviosismo de Diosdado y sus coléricas amenazas contra Guaidó.

Diosdado es visto también como la cabeza visible de la “boliburguesía” creada por el chavismo. Por eso, ¿cuánto de lo que sabe el fugitivo “Pollo” Carvajal y el ya revelado secreto bancario suizo a EE.UU no involucran directamente a Diosdado?

El informe de la ONU que certifica la penetración del narcotráfico en la FANB es otro aspecto que podría afectar seriamente al “hombre fuerte” del régimen. Esto se debe a la ascendencia de Diosdado en el estamento militar y de ser constantemente señalado como pieza clave del denominado “Cártel de los Soles”, además de beneficiarse de tramas de contrabando de droga, oro y combustible.

Por ello, se estima la mano de Cuba detrás de la designación de El Aissami al frente de PDVSA, a través de una maniobra de Maduro para neutralizar el poder de Diosdado. En este sentido, Diosdado siempre fue visto con recelo en La Habana. No le adjudican la “pureza revolucionaria” suficiente para garantizar los intereses del régimen “castrista” en Venezuela. Dudan de su lealtad a Maduro, menos aún estando al frente de la ilegítima ANC. Hay quien le ha señalado de activar lobbys en Washington para fraguar una presunta conspiración que desaloje a Maduro del poder.

Es probable que tampoco guste en el régimen castrista el creciente poder mediático de Diosdado a través de su programa “Con el Mazo Dando”. Hoy en día, Diosdado maneja con más destreza su propia agenda. Es el principal interlocutor del régimen usurpador, el principal vocero, el que sale siempre al paso, adelante, ante cualquier eventualidad. Y eso puede que cause inquietud en La Habana y en Miraflores.

En este sentido, Raúl Castro sigue orquestando todo lo relativo a los equilibrios de poder dentro del régimen usurpador. Maduro también se encuentra atrapado en estos complejos laberintos, donde se impone la “Primera Dama Combatiente”, Cilia Flores.

Pero no es Diosdado el único caso que provoca dolores de cabeza dentro de la pareja “madurista”. El poder del clan Rodríguez, Delcy y Jorge, es igualmente estratégico. A pesar de su oscura polémica, el “Delcygate” reveló el inesperado alcance del poder del clan Rodríguez, que llega mismo al corazón de Europa, vía ZP y Borrell, y con la velada aprobación del gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Por ello, surgen las preguntas. Detrás de todo esto, de la repentina cólera de Diosdado contra Guaidó, ¿hay una calculada “cortina de humo”? ¿Es posible prever que al régimen usurpador le convenga dar una imagen, real o falsa, de divisiones internas, con la finalidad de desviar la atención? ¿Y de hacer crecer expectativas de todo tipo en Guaidó y unas fuerzas opositoras que también tienen divisiones internas? Todo ello cuando se acerca el “10M”, la gran movilización nacional impulsada por Guaidó para el próximo 10 de marzo.

Crecen también los rumores de que, ante los recientes nombramientos desde Miraflores, Diosdado estaría pulsando una acción directa contra Guaidó (¿detención?, ¿otro atentado?) para contrarrestar la maniobra de Maduro vía Tarek y Cuba.

Por ello, y cuando tras el infructuoso atentado en Barquisimeto, Diosdado escupió que a Guaidó “lo matará el pueblo en la calle”, ¿tenía entonces en mente el 10M?

 

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