El “Bahía de Cochinos” que busca Maduro

La “invasión” de Macuto. ¿Montaje o realidad?

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Primicia (Venezuela)

En un acto más parecido a un “show” que a una operación de defensa de la soberanía nacional, Diosdado Cabello se dirigió como el rayo este domingo 3 de mayo a las costas de La Guaira para denunciar una supuesta “invasión de mercenarios terroristas”, presuntamente financiados por EE.UU, Colombia y el narcotráfico para “derrocar” a Maduro con un golpe de Estado.

El suceso de Macuto no deja de ser oscuro e intrigante. Y para el régimen usurpador, las comparaciones históricas siempre asaltan el escenario. A la mente de muchos podrían reaparecer las imágenes de la invasión de Bahía de Cochinos de 1961 contra el naciente régimen castrista que, por todos es conocido, fue financiada por la CIA a exiliados cubanos.

El fracaso de esa operación, que llevó al entonces presidente estadounidense John F. Kennedy a asumir la responsabilidad a través de una frase histórica: “la victoria tiene cien padres pero la derrota es huérfana”, ha sido explotado hasta la saciedad por la eficaz maquinaria propagandística castrista, que no dudó en arrojar mayor romanticismo a su narrativa revolucionaria tomando en cuenta que la invasión fue repelida por la “revolución popular” a través de las milicias. Con ello, la imagen de Fidel Castro montado en un tanque militar dirigiendo las operaciones para repeler la invasión de Bahía de Cochinos ha pasado a convertirse en una foto icónica de la revolución cubana.

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Fidel Castro al mando del tanque en Bahía de Cochinos, 1961. ¿Buscaba algo similar Diosdado en Macuto? Propietario de la foto: El País (España)

Si bien los paralelismos históricos nunca son nítidos ni exactos, en este crítico 2020, al régimen usurpador de Maduro le conviene imprimir una narrativa similar a la del castrismo con Bahía de Cochinos. Y más cuando Washington presiona con fuerza, con declaraciones públicas de altos cargos de la administración Trump que señalan sin tapujos que el final de Maduro “está cerca”.

La supuesta “invasión” de Macuto le confiere a Maduro esa posibilidad de señalar la supuesta conspiración en su contra. Una conspiración que, mirando las declaraciones desde la Casa Blanca, no parecen para nada secretas. Son todas públicas. Y Diosdado, “hombre fuerte” del régimen, no iba a dejar pasar la oportunidad. A lo Fidel en 1961, se lanzó raudo a las costas guaireñas para estar al frente de una operación de defensa contra la supuesta invasión extranjera.

Las interrogantes son la única certeza en todo este confuso incidente. ¿Qué hay detrás de lo sucedido hoy en Macuto? ¿Es una invasión real o un montaje burdo del régimen de Maduro? ¿Por qué fue Diosdado a Macuto y no Vladimir Padrino, ministro de la Defensa? ¿Es francamente creíble que entre los “trofeos” decomisados por el régimen, además de armas y unos supuestos “mercenarios extranjeros”, se encontrara precisamente una bandera estadounidense? ¿Por qué un pescador del estado Vargas declaró que funcionarios de la FAES llegaron a las costas de Macuto de madrugada “disparando como locos”, en lo que calificó como un “simulacro? ¿Por qué ocurre este incidente horas después de una masacre en el penal de Guanare, con decenas de muertos, bajo el silencio del régimen? Y la oposición, ¿por qué no ha reaccionado inmediatamente a las declaraciones de Diosdado? ¿Es que sospechan que las mismas no tienen crédito?

En su cuenta de Twitter, el general Carlos Peñaloza asegura que diversas fuentes dan crédito que lo de Macuto “fue una operación de distracción ejecutada por un pequeño grupo de Fuerzas Especiales de la Democracia” y que la incursión “tuvo éxito”, contradiciendo así a Diosdado.

Tomando en cuenta la gravedad de la crisis humanitaria en Venezuela y un descontento in crescendo en unidades de represión del régimen como la GNB, con deserciones y robos de armamento de guarniciones y cuarteles, no sería descartable una acción de ese estilo, una rebelión con conexiones en el extranjero, para intentar un levantamiento militar y popular que desalojara al usurpador y su régimen de Miraflores.

Pero lo de Macuto tiene el tufo de ser un burdo show cuya maniobra de distracción por parte del régimen busca más bien justificar con mayor crudeza los mecanismos de represión y de terror hacia la población en un momento crítico, y que podría revelar una fase terminal del régimen.

El “Bahía de Cochinos” que presuntamente estaría buscando Maduro posee tantas interrogantes y misterios que empañan su credibilidad y su capacidad de erigirse en una narrativa heroica. Un descrédito visible, sobretodo por parte de un régimen usurpador acostumbrado a la falacia y a los manejos sucios, y en el que nadie en su sano juicio cree.

 

 

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