El enigma Saab

El “madurismo” se juega la vida en Cabo Verde

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Revista Semana (Colombia)

Probablemente, muy pocos venezolanos han escuchado hablar o tengan algún conocimiento sobre Cabo Verde. El archipiélago al oeste africano es tierra de diáspora. Hay más emigrantes caboverdianos (un millón) que residentes en las 10 islas del archipiélago (650.000) Estas islas paradisíacas con aires incluso caribeños ,cuyos pobladores han llegado hasta las Antillas vía comercio de esclavos, es patria de nombres propios que han dado la vuelta al mundo, como la cantante Cesárea Évora y el líder independentista Amílcar Cabral, y de ritmos africanos "tropicalizados" como el funaná.

Pero ese desconocimiento sobre Cabo Verde cambió el pasado 12 de junio. Ese día, en el aeropuerto de Praia, su capital, fue detenido un tal Álex Saab. Los venezolanos sí saben quién es Saab, debido a su enriquecimiento vía cajas CLAP y sus vínculos con el corazón del poder “madurista”. Símbolo clave del poder “boliburgués” en Venezuela, Saab es requerido por el Departamento del Tesoro de EE.UU por manejar una red de corrupción internacional y de blanqueo de capitales en ese país.

La Administración Trump sabe muy bien que, a través de Saab, se llega a los resortes más profundos del poder “madurista”. La conexión Saab llega al matrimonio Maduro-Flores, a sus sobrinos presos en EE.UU por narcotráfico y a altos cargos del régimen usurpador.

Pero no todo queda en casa. El empresario colombiano de origen libanés también se ha enriquecido con negocios opacos y turbios en el exterior. Se especula con que Saab tiene las claves de una sinuosa red de “salvamento” financiero para el aislado y sancionado régimen madurista, cuyas conexiones tienen raíces en Rusia, China, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Irán y posiblemente algún país africano. ¿Cabo Verde quizás como cabeza de puente?

Esa es la clave que, para Washington, encierra el enigma Saab. Y que crea preocupación al máximo nivel en el régimen usurpador en Miraflores. Un mes después de su detención, cuando las informaciones parecen confirmar su extradición a EE.UU, todo es nerviosismo en Caracas. Algunas de esas informaciones aseguran de constantes vuelos directos entre Caracas y Cabo Verde, incluso con presuntos planes de “liberación” de esa especie de “joya de la corona” en que se ha convertido el “boliburgués”.

Extraños movimientos en Venezuela parecen ser efectos colaterales de ese temor a la extradición de Saab. Algunos de esos movimientos vienen del ala militar. El discurso del ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, el pasado 5 de julio, negando a la oposición la posibilidad de volver al poder, debe ser analizado como un efecto colateral del caso Saab.

La FANB, cuyo Alto Mando se presume que también tiene vínculos con el oscuro empresario colombiano, “agente diplomático” para Maduro según informó el usurpador canciller Jorge Arreaza, quiere salir al paso y dar muestras de ser el que manda “porque tenemos las armas”, Padrino dixit. Pero otras informaciones revelan conflictos de poder internos en la FANB que incrementan el clima de malestar y de nerviosismo instalado en las altas esferas del poder “madurista”.

Otros movimientos extraños tienen que ver con la súbita desaparición pública del “todopoderoso” Diosdado Cabello, quien como el nuevo “zar” de PDVSA, Tarek El Aissami, anunciaron vía Twitter que tienen coronavirus. ¿Es eso cierto? ¿Son sólo rumores o maniobras de distracción del régimen? ¿O será que ya saben qué pasará con Saab y eso les toca directamente? No hay que olvidar que, como Saab, Diosdado y Tarek también están en lista negra de Washington.

La sensación es que el “madurismo” está colgando, a punto de caer al precipicio. Pero no termina de caer. Por ello, Trump parece ya decidido a dar solución al tema Venezuela por su cuenta. Tiene las elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina y no quiere más experimentos. Por más que aparentemente reconfirmara su apoyo a Guaidó, el mismo ya no es tan exultante ni firme.

Trump sabe que la clave del poder del “madurismo” se llama Álex Saab. Por eso lo quiere ya en EE.UU, por mucho que el ex “súperjuez” Baltazar Garzón, el mismo del "caso Pinochet" y los GAL en España, sea ahora su abogado. Trump no quiere juegos ni aventuras chapuceras tipo Operación Gedeón, hasta ahora para nada esclarecidas. Va por lo seguro y con sus propios métodos. Por ello, todo apunta a que la usurpación “madurista” se juega la vida en una remota y paradisíaca isla africana. Quién lo diría.

 

 

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