El péndulo global se mueve contra Maduro

Conexión Cabo Verde-Bielorrusia-Caracas

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Algo está cocinándose en el panorama internacional que pone indirectamente contra las cuerdas al usurpador Nicolás Maduro. Lo que anteriormente analizábamos como el "agosto caliente" en la política internacional para Maduro y los efectos colaterales para Venezuela provenientes de la crisis bielorrusa, ahora se le van uniendo diversas piezas, aparentemente inconexas entre sí, pero que definen el siempre complejo rompecabezas del escenario global.

Misterios en el "caso Saab"

Comencemos con la exclusiva que dio esta semana el diario El Nuevo Herald sobre una presunta visita secreta a Miraflores el pasado lunes 17 de agosto por parte de un ex ministro y un empresario caboverdianos. Ambos salieron de Cabo Verde con escala en Lisboa, donde Baltazar Garzón, visible figura en la defensa de Álex Saab, tiene uno de sus bufetes.

El misterio sobre esta visita a Maduro en un vuelo privado que llevó a la reunión secreta en Miraflores en la que también participaron vía videoconferencia Tareck El Aissami y Jorge Rodríguez, deja a las claras lo que se juega Maduro con el "caso Saab".

El gobierno de Cabo Verde emitió inmediatamente un comunicado desvinculándose de esta visita, considerando que no es oficial y que es "responsabilidad única" de los que viajaron. El comunicado oficial enfatizó en que Cabo Verde "es un estado democrático de derecho, con independencia judicial y legal". Un claro mensaje enviado a Maduro y a la defensa de Saab liderada por Baltazar Garzón, toda vez la extradición a EE.UU cobra cada vez más fuerza.

Transiciones bielorrusas

La enigmática visita caboverdiana coincide con la incertidumbre de la crisis bielorrusa. Mientras Maduro recibía en Miraflores a los caboverdianos, la Unión Europea hizo causa común a favor de la opositora bielorrusa Svetlana Tikhanóvskaya, exiliada en Lituania. La UE no reconoce la farsa electoral del amigo de Maduro, el autócrata Aleksandr Lukashenko.

Éste, por su parte, viendo que la situación se le tuerce irremediablemente, ordenó ampliar la represión y la detención de los líderes opositores, con la intención de sofocar las protestas que inundan el país. Lukashenko pareciera así apostar por la vía del baño de sangre, similar a la activada en 1989 por el dictador rumano Nicolae Ceaucescu y el libio Gadafi en 2011. Obviamente, la comunidad internacional, liderada por la UE y EE.UU, no aceptarán un baño de sangre en las fronteras de Europa occidental.

Pero las razones de Lukashenko parecen más determinadas por la actitud de su vecino y ¿amigo? Putin, el otro gran aliado de Maduro. Basta con ver las noticias que diariamente se publican en RT y Sputnik, los órganos oficiales del Kremlin, para darse cuenta de que Putin ya tendría sentenciado el futuro de Lukashenko.

A diferencia de lo que ocurriera con la crisis ucraniana de 2013-2014 que llevó a la caída del títere de Putin, Viktor Yanúkovich, esta vez la crisis bielorrusa y el destino de Lukashenko pasan visiblemente por debajo de la mesa en los dos principales medios de comunicación rusos. La estrella de la noticia es otra: la vacuna rusa contra el COVID 19 presentada la semana pasada por Putin y de la que dice tiene ya más de 15.000 habilitadas para ser usadas.

A Putin lo que le interesa es comercializar la vacuna y su socio económico principal es precisamente la Unión Europea. Por lo tanto, y comparando con lo que ha ocurrido en Ucrania en 2014, Putin no se va a arriesgar a abrir otra crisis con Europa, irritándola a través de un apoyo al cada vez más desprestigiado Lukashenko.

En este sentido, Tikhanóvskaya y otras figuras de la oposición bielorrusa, liderada casi exclusivamente por mujeres entre las que también destacan la Premio Nobel de Literatura Svetlana Alexiévich y otras importantes personalidades de la sociedad bielorrusa, ya han anunciado un gobierno de transición y un nuevo calendario electoral en el que incluso aceptarían que Lukashenko se presente como candidato.

Las facultades del actual presidente Lukashenko expiran el próximo 5 de noviembre, dos días después de las elecciones presidenciales estadoundienses, donde Donald Trump se juega la reelección. La oposición bielorrusa ya ha anunciado una nueva convocatoria electoral con observadores internacionales que garanticen la transparencia de estos comicios.

Por ello, Putin parece apostar por vías más elásticas y flexibles en Bielorrusia, incluyendo pactos con las élites hasta ahora detentoras del poder con Lukashenko y las fuerzas opositoras que aseguren al mismo tiempo la garantía de los intereses rusos en su periferia ex soviética.

Esta perspectiva se ve fortalecida por los simultáneos movimientos de tropas que se han venido realizando desde hace días en las fronteras occidental y este de Bielorrusia. Diversas fuentes aseguran que la OTAN, vía fuerzas estadounidenses y polacas, han asentado contigentes en la frontera polaco-bielorrusa. Esto motivó a un preventivo movimiento similar por parte del Kremlin en la frontera ruso-bielorrusa.

El "veneno" de Navalny

Pero hay más. Este jueves 20 se conoció que el conocido líder opositor ruso, Aléxei Navalny, ha tenido que se hospitalizado de urgencia tras un viaje a la ciudad siberiana de Tomsk. El diagnóstico hasta el momento es de terapia intensiva producido por un coma.

Fuentes opositoras rusas observan aquí una maniobra del Kremlin, acusando de aparentemente haber "envenenado" a Navalny. Una táctica aparentemente similar a la utilizada por el Kremlin contra opositores y actores incómodos dentro y fuera de Rusia, como fueron los casos de los ex agentes secretos Aleksandr Litvinenko (quien finalmente falleció) y Serguéi Skripal y el ex presidente ucraniano Viktor Yushenko cuando éste era candidato electoral.

Navalny se ha hecho popular en algunos sectores de la sociedad rusa por sus constantes acusaciones sobre la corrupción existente dentro del régimen de Putin.

Por tanto, y con el "caso Saab" en fase candente, toda vez el Kremlin también está involucrado en las redes de negocios del empresario vinculado a Maduro, y ante las presiones por su extradición a EE.UU, dejar fuera de juego a Navalny pareciera un ejercicio de persuasión por parte del Kremlin para intentar eliminar todo vestigio que lo comprometa con casos de corrupción de enorme nivel.

Probablemente convencido de que Saab será extraditado a EE.UU, Putin aparentemente no quiere que Navalny se convierta en una especie de "caso Saab" a la rusa. El momento es clave para un Putin que necesita reforzar e incluso recuperar su popularidad interna motivada por la crisis económica, y retomar la iniciativa en el plano internacional a través de la vacuna rusa contra el COVID 19.

La nueva "hoja de ruta" de Guaidó

Mientras todo ello se mueve en la arena internacional, el presidente interino Juan Guaidó anunció este miércoles 19 una nueva hoja de ruta para "acabar con la usurpación".

El ejemplo bielorruso parece estar presente en esta nueva hoja de ruta de Guaidó cuando él mismo enfatiza claramente en la "unidad opositora", sin divisiones ni diferencias por intereses espúreos.

Pero también debe ser persuasivo el "toque de atención" enviado desde Washington. La administración Trump ha anunciado esta semana, durante un acto con el embajador de Guaidó en Washington, Carlos Vecchio, y Julio Borges, una ayuda de US$ 52 millones a través de USAID para que el "legítimo gobierno del presidente interino Juan Guaidó y la legítima Asamblea Nacional venezolana" gestiones ayudas para combatir la pandemia del COVID 19 en Venezuela.

Washington y la UE ya han anunciado que las elecciones parlamentarias a la medida de Maduro expuestas para diciembre próximo están "viciadas" y no cumplen con los estándares de transparencia electoral. Mismo mensaje que envían a Lukashenko en Bielorrusia.

Del mismo modo, es notorio el silencio en torno a las negociaciones de un posible retorno del diálogo noruego. La delegación del país nórdico que visitó Caracas en julio pasado aún no ha emitido una declaración sobre lo que vio en esa visita.

Es muy posible que esta delegación se convenciera de la veracidad sobre las denuncias de represión, torturas y violaciones de derechos humanos por parte de Maduro. Pero hay que tomar en cuenta otro factor en juego, y es que Maduro siempre ha tenido en Zapatero a un aliado efectivo para distraer y dilatar cualquier iniciativa contraria al usurpador.

En el horizonte también están las elecciones estadounidenses del próximo 3 de noviembre. Mientras el demócrata Joe Biden ha oficializado su candidatura, Trump mueve sus piezas en el tablero internacional. Ha forzado mayores sanciones de vuelos hacia Cuba, una maniobra obviamente electoralista para garantizar el apoyo del lobby cubano y el electorado cubano y venezolano.

A pesar de las recientes tensiones en Portland, Trump ha logrado neutralizar las protestas del "Black Live Matters" y pareciera recuperar su iniciativa política, lo cual se traduce en recuperar posiciones en las encuestas, que aún colocan a Biden como favorito. Pero como se sabe, en EE.UU manda el voto electoral, no el popular. Y allí Trump juega sus cartas más decisivas para la reelección.

Toda vez, el "Ucraniagate" en el que se ha envuelto Biden ha vuelto a la palestra de la opinión pública en EE.UU. Esto ha determinado un contraataque informativo con las revelaciones de presuntas vinculaciones del servicio secreto ruso a un asesor de Trump.

Mientras, en la España que registra el rebrote del COVID 19 en un atípico verano y se especula con retomar los confinamientos y las cuarentenas, el gobierno de coalición de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se apresta a retomar en septiembre el año político. Pero las presiones por una posible implosión de esta coalición socio-izquierdista son cada vez mayores.

El tema ahora para Iglesias es colocar el debate sobre la monarquía como agenda política a corto plazo. Pero la crisis social de la pandemia y económica por los efectos de la misma dejan atenazado y con escaso margen de maniobra a Pedro Sánchez.

Por ello, Maduro juega contra reloj. Su futuro se define en una lejana audiencia judicial en Cabo Verde donde se vislumbra una sentencia y una extradición. El "caso Saab" remueve piezas geopolíticas inesperadas y comprometedoras desde el archipiélago africano hasta Caracas, Moscú, Washington y Minsk. Por ello, el péndulo internacional se mueve en contra de Maduro.

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