Feijóo frena el populismo

Cuarta mayoría absoluta sin PODEMOS en el Parlamento

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Que Vaina!

Alberto Núñez Feijóo hizo historia este domingo 12 de julio. Con cuatro mayorías absolutas consecutivas en elecciones para la presidencia de la Xunta de Galicia desde 2009, iguala a Manuel Fraga Iribarne (1990-2005) con ese mismo registro. Así, y con cuatro años más en la presidencia de la Xunta de Galicia hasta el 2024, Feijóo abre un período histórico para el Partido Popular de Galicia (PpdG), la indiscutible fuerza política mayoritaria en el mapa gallego.

Con 42 diputados, uno más que en las anteriores elecciones autonómicas de 2016, Feijóo alcanza así su mayor triunfo político desde que en 2009 llegó a San Caetano, la sede del gobierno autonómico gallego. Varios factores explican su éxito, pero se pueden resumir en dos palabras: gestión y eficacia. Lo demostró Feijóo con su audaz capacidad para liderar el timón cuando la pandemia del COVID 19 acechaba y la coalición en La Moncloa daba tumbos contradictorios. Para Feijóo no había tiempo que perder. El resultado fue un número de víctimas mortales muy bajo, poco más de 600, siendo Galicia la primera comunidad autónoma en salir del estado de alarma y alcanzar la “nueva normalidad”.

Por ello, el triunfo absoluto de Feijóo resuena con un eco fuerte en dirección a La Moncloa. La coalición de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias fracasó estrepitosamente en Galicia. Literalmente, en el caso de las Mareas y Galicia en Común, la franquicia de PODEMOS y sus múltiples aliados y formaciones en Galicia, que de tanto cambio de nombre y de siglas terminaron “mareando” y ahuyentando a sus posibles votantes.

En este sentido, las “mareas podemitas” naufragaron en Galicia. Y además del “factor Feijóo”, en este cometido muy seguramente contribuyó la vibrante diáspora venezolana que pudo votar este 12 de julio. No repetir en Galicia el drama cometido en Venezuela por el infame “chavismo-madurismo” ha sido una directriz política y electoral clave de esta diáspora gallego-venezolana, alertando así a muchos votantes de que la opción Feijóo es la mejor para Galicia.

Así, el Grupo Común de Esquerdas, plataforma del multiforme universo “podemita” en Galicia con que se presentó en estas elecciones, se quedó sin representación parlamentaria cuando en las anteriores elecciones (2016) había obtenido 14 diputados, los mismos que el Partido Socialista de Galicia (PSdG), el otro gran perdedor de la jornada.

Es de analizar y reflexionar esta debacle en Galicia del populismo instalado en La Moncloa. La “marea” que se los llevó por delante fue precisamente Feijóo, frenando así la posibilidad de que el populismo de inspiración “chavista” establecido en el universo de PODEMOS a nivel estatal echara raíces en nuestra comunidad autónoma. Hoy, estas “mareas” que naufragaron son un testigo mudo de la política gallega, sin voz en el Parlamento, más allá de alguna representación a nivel municipal.

La debacle “podemita” así como de la errática gestión de Pedro Sánchez del COVID 19 también salpicó al PSdG de Gonzalo Caballero, un candidato sin liderazgo ni inspiración. Su caída lo lleva a ser la tercera fuerza parlamentaria, con 14 diputados, superado por el Bloque Nacionalista Gallego (BNG), el otro ganador tras Feijóo, que se lleva 19 escaños parlamentarios. Otro dato importante: el próximo Parlamento de Galicia 2020-2024 tendrá sólo tres formaciones políticas: PPdG, BNG y PSdG. Ni rastro de la heterogénea atomización política que hace vida en el Congreso de los Diputados en Madrid y que muchas veces dificulta la gobernabilidad.

Curioso destino el de Gonzalo Caballero: repite la historia de su tío, Abel Caballero, actual alcalde de Vigo, quien en 1997, liderando la candidatura del PSdG a la Xunta, también vio como el BNG le pasaba por encima. Ambos, los “Caballero”, comparten un nada apetecible récord: son los artífices de los peores resultados del PSdG en su historia de candidaturas a la Xunta. Por cierto, el Partido Popular de Vigo arrasó en la votación en esta ciudad, desbancando y poniendo en entredicho la hegemonía política de Abel Caballero.

Merece destacar también el “estirón” del BNG, triunfo notorio de su portavoz y candidata, Ana Pontón. Asumió el cargo en 2016 cuando el abanderado del nacionalismo gallego tenía prácticamente la carta de defunción y lo ha logrado “resucitar”. Hoy, Pontón devuelve al BNG a sus tiempos de gloria de 1997, cuando entonces su fundador Xosé Manuel Beiras (quien en 2012 rompió con esta formación para comenzar a confeccionar el universo de las “mareas podemitas”) superó al PSdG y consolidó al BNG como la segunda fuerza política en el Parlamento gallego.

Ana Pontón y este nuevo BNG tienen un reto político importante a futuro para construir una alternativa opositora a Feijóo. Además de la renovación del bloque galleguista, el éxito de 2020 se ha debido también al trasvase de votos desde las “mareas” y los socialistas gallegos, defraudados por los embates de la coalición de La Moncloa. Pero también debe reseñarse las simpatías del BNG hacia el “chavismo” que, ante su ascenso electoral y la debacle “podemita”, puede ahora erigirse como su portavoz en Galicia.

Pero el hecho relevante de estas elecciones 2020 es que el “sentidiño” al que apeló Feijóo en una inédita campaña electoral marcada por los protocolos sanitarios del COVID 19, surtió efecto en el electorado: votaron por lo seguro, por la continuidad de una gestión eficaz, ahuyentando en Galicia los fantasmas del populismo instalado en La Moncloa que hoy queda política y electoralmente “tocado” y moralmente golpeado.

Del “Galicia é moito, Galicia é todo”, el slogan de Feijóo en estas autonómicas 2020 que en principio estaban pautadas para celebrarse el pasado 5 de abril, y que fueron súbitamente suspendidas por el estado de alarma, se ha contextualizado en un nuevo slogan este mes de julio: “Galicia, Galicia, Galicia”. Un triunfo inapelable que demuestra el compromiso y la responsabilidad de Feijóo por avanzar en una “nueva normalidad” que exige medidas eficaces y un gobierno estable ante la crisis económica, la otra “pandemia” del COVID 19.

Pero queda una pregunta en el aire: tras este cuarto éxito electoral consecutivo en Galicia, ¿se convertirá Feijóo en el gran referente del PP a nivel español? Con una nueva mayoría absoluta, ¿es posible especular con algún “tren hacia La Moncloa”?

El electorado gallego ha hablado y lo hizo con contundencia, superando incluso todas las encuestas preelectorales. Como muchas veces han dicho Feijóo y su equipo, la verdadera encuesta es el 12 de julio. Y en ella, no hay populismo ni demagogia que valgan sino sensatez, compromiso y responsabilidad.

 

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