¿Hacia otra revolución iraní?

Protestas en el país persa mientras acelera la crisis con EE.UU

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RTVE (España)

Por inesperadas, las protestas que diversos sectores de la sociedad iraní lanzan contra el régimen teocrático islámico tras el derribo por error del vuelo PS752 de Ukraine International Airlines la semana pasada sobre Teherán, en la que fallecieron 176 personas entre ucranianos, canadienses e iraníes, define otro factor que puede tener repercusiones importantes en la actual escalada de conflicto entre la República Islámica de Irán y EE.UU tras el asesinato del comandante Qassem Soleimani, ordenado por Donald Trump hace dos semanas.

Las protestas, que ya llevan dos días y parecen intensificarse, ocurren simultáneamente a los ataques que fuerzas paramilitares proiraníes realizan contra objetivos estadounidenses en Irak. El último ataque fue precisamente este domingo 12 de enero, contra la base aérea Balad, que alberga a tropas estadounidenses.

Si bien el leitmotiv de las protestas que se han realizado en la capital iraní, Teherán, se identifica con el derribo por error del avión ucraniano, las mismas tienen otras vertientes. Desde finales de 2019, miles de iraníes se han lanzado a las calles a protestar por la crisis económica y la corrupción, en una movida que presagia el descontento popular con el régimen teocrático. La represión ha sido cruenta: diversas ONGs calculan en más de un millar los muertos por estas protestas.

El asesinato de Soleimani, auténtico artífice de la geopolítica iraní en Oriente Próximo, ha sido utilizado por el régimen teocrático como una especie de activador del nacionalismo y la unidad de todos los iraníes contra el considerado “Gran Satán” estadounidense. Pero el derribo del avión ucraniano altera esta perspectiva. Son cada vez mayores las voces populares que claman contra el poder del Gran Ayatolá Alí Jamenei, de la poderosa Guardia Revolucionaria Islámica (de la que provenía Soleimani) y del régimen teocrático.

En un régimen tan represivo como el iraní, la intensidad de las protestas y el mensaje que se lanza suponen un abierto desafío contra los factores de poder que asientan al régimen desde el triunfo de la revolución islámica de 1979.

Se identifica a las clases medias y los estudiantes como los principales activadores de las protestas. Y en el epicentro, las mujeres, a la vanguardia del descontento popular hacia un régimen sumamente represivo en los derechos de igualdad de género. No es la primera vez que esto ocurre, cuyos resultados anteriores han terminado siendo infructuosos para el cambio político en el país persa. En 1999 y 2009, los iraníes también salieron a las calles en masivas protestas contra lo que consideraron como un sistema electoral fraudulento y políticamente represivo.

Las protestas de 2020 tienen un cariz similar a las anteriores, pero bajo un contexto distinto, en medio de una confrontación cada vez mayor entre Irán y EE.UU. Lo que para el régimen teocrático debía ser un bálsamo para mantener su legitimidad y poder a través de la unidad nacional, al parecer se está convirtiendo en un inesperado brote de descontento por el estupor social ante los “fake news” y la confusión generada por las explicaciones del régimen teocrático tras el derribo del avión ucraniano.

Las vigilias por las víctimas del siniestro aéreo se han convertido en los activadores de unas protestas de consecuencias inciertas, pero muy observadas desde el exterior, principalmente en EE.UU. El presidente Donald Trump y su secretario de Estado, Mike Pompeo, han sido muy prolíficos en sus mensajes vía Twitter a favor de los manifestantes.

Washington sabe que el régimen teocrático iraní es una correa de transmisión geopolítica que ata intereses y alianzas contrarias a EE.UU desde el Golfo Pérsico hasta el Caribe, con epicentro en Venezuela, pasando obviamente por Rusia, tradicional aliado iraní y del régimen usurpador de Nicolás Maduro. Todo ello a pesar de que el Congreso estadounidense, bajo control del Partido Demócrata, está intentando obstaculizar los poderes presidenciales extraordinarios de Trump en la crisis iraní.

Si las protestas llevan a una inesperada revolución popular en Irán contra la teocracia islámica que eventualmente propicie su caída, por lo demás inesperada e incierta, la administración Trump habrá cosechado un triunfo geopolítico dentro del convulso panorama en Oriente Próximo. Con pocas certezas, hay que observar con atención si estamos presenciando la posibilidad de otra revolución iraní que, en esta ocasión, dinamite al régimen teocrático.

 

 

 

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