La farsa de ZP

  • por Roberto Mansilla Blanco
  • 07/12/2020
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Tras avalar la falacia electoral del 6D

Entre las penurias diarias que viven los venezolanos, hay una interrogante legítima: ¿a qué juega Zapatero? ¿Por qué un político de su talla internacional se presta tan solícito a blanquear al régimen usurpador de Nicolás Maduro? ¿Qué intereses reales existen detrás de todo esto?

La aparición de Zapatero prácticamente como el único político mundial dispuesto a validar la farsa electoral de este 6D en Venezuela es digno de reflexión. En una entrevista realizada en marzo pasado, la colombiana Piedad Córdoba tuvo su pequeño lapsus mental al afirmar que a ZP "también le dieron su mina". Obviamente, se refería a su mina de oro. Del Arco Minero, seguramente, manchado de sangre y explotación, donde todos los aliados del "madurismo" se enriquecen a costa de las penurias del venezolano de a pie, ese mismo que por su cuenta escapa del horror por las fronteras venezolanas. ¿Explica esto el absoluto interés de ZP por "blanquear" a Maduro ante la comunidad internacional?

La UE lanza una posición común en la que no reconoce la farsa electoral del 6D en Venezuela. Más allá del nivel de abstención, que el propio régimen ha reconocido en un 31% (y que, por lo tanto, seguro fue mayor), queda claro que la sociedad venezolana rechaza tajantemente a una corporación criminal instalada en Miraflores desde hace dos décadas, y que tiene al pueblo muriendo de hambre, exiliado, en una permanente crisis humanitaria y objeto de todo tipo de abusos, represión y violaciones de derechos humanos. Porque las colas del 6D no eran para ir a votar. Eran para buscar gasolina y comida, esas penurias diarias que viven los venezolanos gracias al "madurismo".

Pero ZP no ve eso. O no quiere verlo. Para él, lo importante es que la UE se replantee la crisis venezolana y vea cuáles son los efectos de las sanciones internacionales. No ve la estrategia del hambre y la escasez que el "madurismo" y sus aliados, especialmente cubano, han implantado en Venezuela como herramienta de control político y de chantaje, perniles y cajas CLAP de por medio.

ZP hace oídos sordos a lo que dice su "pana" Diosdado Cabello: el que no vote, no come. Ni de la "malandra" ministra de prisiones Iris Varela, a lo "lista Tascón": el que no vote, que lo boten...del trabajo.

ZP, tan solícito con Maduro, también hace oídos sordos a lo que sucede en Cuba. A un movimiento San Isidro de intelectuales y activistas que se rebela contra ese régimen opresor que por seis décadas ha secuestrado al pueblo cubano y que lleva dos décadas asesorando al "chavismo-madurismo". Pero ZP sí va a Bolivia a celebrar el regreso del MAS al poder, y a firmar una declaración internacional junto a Pablo Iglesias y otros líderes izquierdistas contra el "golpismo de la ultraderecha".

El 6D, Maduro quedó desacreditado. Pero ZP también. Falta ver si la UE y la comunidad internacional, que aún reconocen a Guaidó como presidente legítimo, van a presionar con medidas contundentes el retorno de la democracia y la libertad en Venezuela. Habrá que ver si Biden también está por la labor. Y habrá que ver qué otros pasos dará ZP.

La abstención impulsada por Guaidó y una buena parte de la oposición (la que se prestó para el fraude del 6D ya queda desacreditada) tuvo su efecto. En 2005, la oposición también se abstuvo en las legislativas. Pero el resultado fue cinco años de control absoluto del chavismo en la AN. Ahora, el panorama no es exactamente el mismo. El respaldo internacional a Guaidó es mayoritario. La oposición en el exilio tiene peso y presencia. Y la consulta popular de este 7 al 12 de diciembre puede terminar por desacreditar aún más al "madurismo".

Pero a Maduro siempre le quedará ZP. Y éste, en Bruselas, como Alto Comisionado de Política Exterior de la UE, tiene a un viejo amigo: Josep Borrell. Un político hábil pero lleno de claroscuros y ambigüedades sobre la crisis venezolana. Con todo, habrá que ver si el compromiso internacional por la democracia en Venezuela pasa por acciones eficaces, más allá de la retórica, para salir de Maduro. Pero en ese compromiso no estará ZP.