Las grietas de la coalición

El gobierno PSOE-PODEMOS comienza a hacer aguas

pablo
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Público (España)

Parece inverosímil pero una ley feminista que debería precisamente cohesionar aún más a un gobierno de coalición que pregona ser “inclusivo y progresista”, está precisamente creando la crisis interna más delicada, una grieta cuya primera víctima política podría ser la vicepresidenta primera, la socialista Carmen Calvo.

Hemos salido mal parados todos. Todos”. No es una declaración proveniente de las “cloacas” mediáticas a las que hace constantemente referencia el vicepresidente segundo Pablo Iglesias. Es una declaración reflexiva y pertinente por parte de un alto cargo del gobierno de coalición.

Otros cargos del gobierno también han comentado off the record que, en apenas mes y medio de coalición, la actual crisis “ha dinamitado la confianza interna” entre los miembros de la misma. Se habla de filtraciones de una y otra parte, que han transcendido al espacio público y aireado estas divisiones internas.

Esta declaración deja a las claras el contexto de tensión interna, de grietas cada vez mayores, que tuvieron su eco y resonancia con el anteproyecto de Ley de Libertad Sexual, popularmente conocido como la “ley del sí es sí”, impulsada por Irene Montero, la titular del Ministerio de Igualdad y pareja sentimental de Iglesias, y que fue aprobado este 3 de marzo en Consejo de Ministros.

Aquel anteproyecto de ley cuyo lema es “quiero llegar a casa sola y borracha” y que provocó una crítica (y por tanto no menos legítima) revisión por parte del Poder Judicial, que motivó a Iglesias a calificar a un alto magistrado de “machista”.

Puede que, precisamente, este “lema” de la ley haya creado estupor y cierto nivel de indignación en determinados sectores establecidos en el gobierno, y cuya cabeza visible, al menos en apariencia, es la vicepresidenta primera Calvo.

¿El resultado? Que cada quien en el gobierno de coalición irá por su lado en las manifestaciones feministas previstas para este 8 de marzo, el 8M que conmemora el Día de la Mujer, y en el cual Irene Montero esperaba consagrar su “clímax” político con una inexistente cohesión del gobierno de coalición favorable a sus ideas. Una desconexión que deja claramente “mal parado” al experimento PSOE-Unidas PODEMOS.

Todo esto da a entender que aquellas “pesadillas” que no dejaban dormir a Pedro Sánchez con las propuestas de Pablo Iglesias para formar gobierno, hoy vuelvan a aparecer, pero ya dentro de La Moncloa. Hay que ver la trayectoria en estos casi dos meses de gobierno del primer gobierno de coalición desde la transición para darse cuenta que el “experimento” tiene serios problemas. Que se diluye en la maraña de la irresponsabilidad y la mediocridad, en la perenne desesperación por aprobar leyes a toda costa que confirman los escasos resortes de consistencia de esta coalición.

Como ya se ha comentado anteriormente en este medio, el gobierno de coalición de Pedro Sánchez se abona a los escándalos y las crisis. Comenzó con una oscura trama diplomática en Bolivia, por supuesto nunca aclarada (¿este gobierno realmente aclara algo?) para después verse atrapado en un caso aún más oscuro, un “Delcygate” que los ha dejado retratados pero que, curiosamente, han tenido cierto éxito en opacar. Y no salió aún completamente de ese escándalo para verse ahora diluido en una ley de “sólo sí es sí” donde nadie en este gobierno parece tener consenso sobre qué “sí” debe darse.

Con reunión de urgencia en La Moncloa, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias parecen aparcar momentáneamente la crisis interna”, a costa de debilitar a Carmen Calvo. Les vale más el pacto que el nivel de cordura, que Calvo ha ventilado públicamente con este anteproyecto de ley.

Pero no ha sido únicamente la ley de Libertad Sexual. La nueva Ley de Educación también ha dejado fuertes controversias internas en el gobierno de coalición. Unidas Podemos la considera insuficiente respecto al acuerdo pactado por Sánchez e Iglesias. Se habla de incompatibilidad con la doctrina del Tribunal Constitucional.

Para mayor guinda del pastel, el propio Iglesias fue esta semana a su alabada Universidad Complutense para dar una conferencia sobre el “fascismo del siglo XXI”, acompañado del ex vicepresidente de Evo Morales, y donde tuvo que sufrir un escrache de sus “camaradas” estudiantes que lo acusaron de “traicionar a la clase trabajadora”.

Veremos qué sucede pero las grietas existentes son demasiado grandes como para provocar una erosión interna en una coalición en La Moncloa muy circunstancial y de futuro incierto. No vaya a ser que esta crisis revele que la coalición, como el anteproyecto de ley de marras, no le quede otra que volver a casa “sola y borracha”.

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