Maduro embarrado en el avispero iraní

Duro golpe tras la muerte del comandante Soleimani

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curadas.com (Venezuela)

Donald Trump y los “halcones” del Pentágono lanzaron un aviso claro recién comenzado este 2020: no están dispuestos a tolerar a aquellos que ataquen objetivos estadounidenses. Y lo han hecho con decisión, en sigilo, y golpeando duramente.

El frontal golpe asestado al régimen iraní, tras abatir con un dron en el aeropuerto de Bagdad al “número 2” del régimen teocrático, el comandante Qassem Soleimani, es un aviso que si bien arroja más leña al fuego al volporín incesante de Oriente Próximo, demuestra que Trump no quiere juegos ni riesgos en la arena internacional en un 2020 electoral en EE.UU, con un posible impeachment de por medio.

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El abatido comandante Qassem Soleimani, "numero 2" del régimen iraní.

La maniobra de Trump va dirigida colateralmente hacia otros dos actores: Rusia y China, ambos aliados iraníes. Pero también hacia sus dos principales aliados en América Latina: Maduro y el castrismo cubano. Neutralizar y aislar aún más con este ataque al corazón del régimen teocrático iraní es un objetivo geopolítico en clave estratégica para la Casa Blanca, que va desde Oriente Próximo hasta el Caribe.

Y ese objetivo es aún más estratégico cuando el régimen teocrático de los ayatolás viene activando sin piedad una represión sin límites en su país. Miles de iraníes vienen protestando desde hace semanas por la grave crisis económica. La represión del régimen ha provocado, hasta el momento, más de un millar de muertos.

A pesar de las inmediatas reacciones de Teherán prometiendo “venganza” bajo un discurso catastrofista propio de una “guerra santa” en la que nadie cree, la muerte de Soleimani es un duro golpe al eje Rusia-Turquía-Irán establecido en torno a la trágica guerra en Siria, que ha permitido mantener en el poder al régimen de Bashar al Asad, otro “pana” de Maduro y del chavismo. Precisamente, este eje ruso-turco-iraní es aliado estratégico de Maduro y el castrismo, así como de sus adeptos en el Foro de São Paulo, instalados en la periferia hemisférica de Washington.

Por tanto, la muerte de Soleimani no puede ser sino un aviso firme de Washington contra Maduro y su mentor cubano: no toleraremos más implicación rusa e iraní en América Latina. Y ese golpe en Bagdad que se llevó a Soleimani también apunta a otro nombre en Caracas: Tareck El Aissami, el “zar” de la droga en Venezuela, cuya cabeza tiene precio en Washington.

El Aissami es el vínculo principal del régimen usurpador “madurista” con la internacional fundamentalista manejada desde Teherán hacia Venezuela, con Siria de por medio y sus aliados libaneses del Hizbulá. Como se sabe, el clan El Aissami tiene vínculos familiares con el clan al Asad en el poder en Damasco. Y los negocios criminosos vía El Aissami corren como la pólvora a través de esa red en la que Soleimani seguramente tenía mucho que ver. Lo saben muy bien desde el Departamento de Estado en Washington.

También está la economía. Ni siquiera el alza del precio del petróleo tras la muerte de Soleimani, llegando a los US$ 60 por barril, hace soñar a Maduro con una repentina bonanza petrolera producto de la crisis EE.UU-Irán. Las sanciones de Trump contra Maduro son asfixiantes, y alcanzan el estratégico aparato de PDVSA. Toda vez la destrucción del aparato productivo y de infraestructuras petrolero en Venezuela es palpable. Ni siquiera el bálsamo ficticio de la “dolarización” hace pensar que el inevitable boom petrolero provocado por la muerte del iraní tendrá repercusiones positivas en la maltrecha economía venezolana.

Pero el aviso no es sólo hacia Maduro sino también hacia su aliado, la internacional “forosãopaulista”, que quiere volver al ruedo con el retorno “kirchnerista” en Argentina, otro viejo aliado iraní. Y quien sabe también si con Lula en Brasil.

Con Evo, otro aliado del eje ruso-turco-iraní, prácticamente fuera de combate en la arena política, la crisis diplomática entre Bolivia y España descubre otro frente colateral abierto dentro de esta crisis entre Washington y Teherán: la implicación de PODEMOS, socio del PSOE de Pedro Sánchez, en toda esta historia. No hay que olvidar que, así como los fondos del chavismo con PODEMOS, el famoso programa de Pablo Iglesias, “La Tuerka”, ha sido acusado de recibir financiamiento del canal iraní en español, Hispan TV.

Puede que la acción de Trump tuviera un carácter efectista ante los problemas internos que se le presentan en este 2020. Necesita un golpe de timón y mano dura en política exterior para recuperar la iniciativa. Pero es indudable que reacciona sin miramientos ante los ataques perpetrados por grupos proiraníes, muy seguramente concertados desde Teherán, desde hace semanas contra intereses estadounidenses diplomáticos a través de su embajada en Bagdad.

La muerte sorprendió a Soleimani precisamente en el aeropuerto de Bagdad, cuando recibía a sus aliados chiítas del movimiento islamista libanés Hizbulá, aspecto que certifica la implicación iraní en los asuntos iraquíes, para descontento de muchos sectores sociales en Irak.

Soleimani manejaba directamente una geopolítica de influencias iraníes en Oriente Próximo, que lo llevaban prácticamente a ejercer implicaciones dentro del régimen sirio, en la política libanesa a través de Hizbulá, en los asuntos iraquíes a través de partidos y movimientos islamistas chiítas, en Palestina a través de grupos como Hamás y Yihad Islámica, e incluso en la guerra civil en Yemen, que enfrenta prácticamente a Arabia Saudita e Irán. Cortar estas redes de influencia iraní vía muerte de Soleimani era por tanto un objetivo estratégico para Trump.

Es impredecible advertir qué vendrá ahora. La poderosa Guardia Revolucionaria Islámica (GRI), auténtico poder pretoriano dentro del régimen teocrático iraní detentor del programa nuclear y del cual Soleimani era su principal comandante, amenaza con represalias contra objetivos estadounidenses en Oriente Próximo. Mismo discuro que el Gran Ayatolá Alí Jamenei y el presidente Hassan Rouhaní, quien hoy no puede exhibir su tradicional moderación. Al régimen teocrático sólo le queda apelar al nacionalismo iraní para mantener unida una sociedad fragmentada por la crisis económica.

Para Trump, la GRI es el cerebro de una red terrorista que implica a Hizbulá, Yihad Islámica, movimientos islamistas chiítas proiraníes, entre otros. Soleimani era el maestro de esta red. Y esa red tiene en Maduro a un benefactor en los asuntos latinoamericanos. Ya en abril de 2019, la GRI le había ofrecido a Maduro soldados de elite para defenderlo de “los ataques imperialistas de EE.UU”.

A un día escaso de que el pacto PSOE-PODEMOS-nacionalistas vascos y catalanes esté a punto de formar un nuevo gobierno en España, y a dos días de la posible reelección de Juan Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional, a Maduro le estalla en la cara este duro golpe desde Bagdad. Veremos hasta dónde realmente le alcanza la muerte de su “camarada” Soleimani.

 

 

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