Sánchez en su laberinto

  • por Roberto Mansilla Blanco
  • 26/07/2021
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Caída en su imagen y rumores de adelanto electoral

A Pedro Sánchez, este 2021 se le multiplican los enanos y los problemas. Ya no son sólo los rigores de una pandemia en fase "post" con vacunación masiva pero con problemas sanitarios acumulados, sino que también está un contexto político que evidencia la caída libre en la imagen tanto suya como de su gobierno de coalición.

Comencemos con el caso catalán. Las elecciones autonómicas de marzo pasado dejaron el panorama más complicado y enrarecido para las aspiraciones de Sánchez de dominar el procés independentista. La consolidación electoral del espacio político independentista demuestra cómo Sánchez está, de facto, a merced de lo que decidan los independentistas catalanes para mantener en pie un gobierno de coalición en Madrid cada vez más erosionado.

Luego vino el arrase electoral de Isabel Díaz Ayuso en las elecciones madrileñas de mayo, que cambió sustancialmente el mapa político español. Si Sánchez está a merced de los independentistas catalanes y vascos, también lo está de cómo Díaz Ayuso esté gestionando políticamente a favor de la oposición (PP y VOX en este caso) su contundente triunfo electoral.

Díaz Ayuso ha marcado así la agenda política de Sánchez a tal punto que su convocatoria electoral en Madrid provocó la repentina caída de Pablo Iglesias, fulminado en las urnas. Madrid, por tanto, no era de izquierdas como Sánchez e Iglesias pretendían. El colapso socialista y "podemita" en estas elecciones así lo evidencian.

Después vino la rocambolesca crisis diplomática con Marruecos, que evidenció algo que ya parecía un fait accompli: España no juega en las grandes ligas de la política internacional. El chantaje de Rabat con el Sáhara y la crisis migratoria dejó a Sánchez tan mal parado e incapaz de manejar una crisis vital para mantener los intereses geopolíticos españoles. A tal punto fue escandaloso este asunto que explotó simultáneamente con la pretensión de Sánchez de lanzar su proyecto España 2050. El affaire marroquí obligó más bien a Sánchez a intentar enfocarse en cómo arreglar la España de 2021.

A todo esto siguió la vergonzosa postura de Sánchez de reunirse (o fotografiarse) "sí o sí" con el presidente estadounidense Joseph Biden. Los 29 segundos de su "reunión" durante una cumbre de la OTAN en Bruselas, donde el propio Sánchez llegó a afirmar posteriormente en rueda de prensa que "hablaron de muchos temas" (?¡!) dejó a las claras que en Washington no lo toman en cuenta y ni mucho menos en serio.

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La "cumbre de 29 segundos" entre Biden y Sánchez en Bruselas. Propietario de la imagen: noticiasguipúzkoa.

El gesto mezclado de fastidio y desprecio de Biden hacia Sánchez, quien lo abordó a la desesperada en los pasillos de la OTAN para al menos sacar una imagen juntos, es una imagen tan significativa como igualmente notorio fue el hecho de que el propio Biden se negara a recibir a Sánchez en la reciente visita de éste a Washington.

En este lapso entraron los temas de los indultos a los independentistas catalanes, la decisión judicial de declarar ilegal el estado de alarma de marzo de 2020, otra decisión judicial echando para atrás el polémico rescate a la aerolínea Plus Ultra de capital "madurista" y, finalmente, la urgente reestructuración del gobierno de coalición que llevó, entre otras cosas, a la inesperada caída política de José Luis Ábalos, el señalado por el "Delcygate" y probablemente del Plus Ultra. Cuando digo caída política no me refiero sólo a la salida de Ábalos del gobierno sino también de la cúpula de poder del PSOE, donde ostentaba el cargo de secretario de organización.

Y finalmente, no podemos olvidar, Cuba y Venezuela. Mientras vía Borrell le lanza un salvavidas a Maduro en clave electoral, el "nuevo gobierno" de Sánchez se niega a definir al régimen castrista como una "dictadura", marcando distancia con las protestas populares. No debemos olvidar otro aspecto significativo en estos últimos tiempos: el regreso de Zapatero a la órbita del PSOE de Sánchez, cada vez más visible. ZP será el enviado de La Moncloa para negociar la crisis catalana, toda vez sigue estando muy activo a la hora de evitar una política dura española y europea con el "eje de la represión" La Habana-Caracas-Managua.  

Ahora, el diario ABC lanza una investigación demoscópica en la que confirma la caída en picado de Sánchez y su gobierno y la posibilidad de un cambio político en en España en caso de adelanto electoral, con PP y VOX formando un nuevo gobierno.

Así, el tan temido "frente de la extrema derecha" que desde hace meses espanta a Sánchez e Iglesias, y que incluso llegó a ser catalogado por el "universo podemita" como el "frente fascista", pues pareciera estar cobrando forma por obra y gracia de la errática gestión de Sánchez y las veleidades de sus aliados "podemitas".

A tal punto que incluso ya florecen posibles alternativas electorales dentro de su propio gobierno de coalición, donde la segunda vicepresidenta Yolanda Díaz, ficha clave de Iglesias, pareciera aumentar su popularidad, "Matria" de por medio. Y no hablemos de las subidas de la electricidad, el gasóleo y el butano o el interminable "culebrón" de los ERTE mientras el patio político se recrea con los indultos y la posibilidad de un segundo referéndum independentista catalán.

A Sánchez sólo pareciera quedarle claro una cosa: sigue en La Moncloa porque la Unión Europea no quiere otro año y medio de gobierno en funciones, como ocurrió entre agosto de 2019 y enero de 2020 tras la moción de censura a Rajoy, y no tener así un interlocutor claro para decirle que el "maná" de los prometidos fondos europeos para la reconstrucción post-COVID tienen un precio. Y ese precio se llama estabilidad política gubernamental y seriedad en la gestión económica, algo que parece comenzar a flaquear en Madrid.

No olvidemos que en septiembre se va Ángela Merkel de la Cancillería alemana tras casi dos décadas en el poder no sólo en Berlín sino en la Unión Europea, y que Bruselas estará muy pendiente de la etapa post-Merkel en un contexto "post-pandemia" complejo y difícil, con el Brexit ya oficialmente en marcha pero estructuralmente poco definido.

Así que Sánchez, atado por todos lados y con escasa capacidad de reacción y de visión, está perdido en su laberinto. El "gobierno del cambio" que inició en La Moncloa en enero de 2020 huele hoy precisamente a otro cambio, pero de otro signo político y de otras prioridades. Suenan alarmas de petición de dimisión y convocatoria electoral y, ante la caída de su imagen, no se descarta que Sánchez, otrora "esperanza" para muchos, termine siendo un estorbo y un obstáculo para la recuperación española. Amanecerá y veremos.