Sentido de Estado

Artículo de opinión del senador Javier Guerra (PP)

sanitarios
Propietario de la imagen
Diario AS (España)

Inmersos todavía en esta pesadilla, todos estamos comprobando hasta qué punto una situación como la actual nos humaniza. Es una lección positiva en el medio de la desolación y el desconsuelo. Nos humaniza nuestra preocupación por nuestros mayores; nos humaniza la actitud de las personas que trabajan en el sistema de salud, ya sean médicos o personal de los servicios de limpieza; nos humanizan los empresarios y trabajadores de los servicios esenciales, los que han puesto sus recursos a disposición y los que día a día luchan por seguir adelante; nos humaniza la voluntad de proporcionar alivio inmediato a las personas más desfavorecidas; nos humaniza compartir unos minutos de aplausos a diario.

Los políticos, entre los que me incluyo como senador, estamos recibiendo una lección de la sociedad. Estamos recibiendo una lección de humildad por parte de los héroes cotidianos, todos tan volcados todos tan importantes.

guerra

Javier Guerra, senador del Partido Popular (PP) por Vigo.

Mi primera reflexión es que siento orgullo de representar en el Senado a estas personas. Y siento, además, una necesidad mayor si cabe de no decepcionarles.

La aportación crítica a la acción de Gobierno es una de nuestras funciones como representantes de la oposición. En un momento en el que todos somos necesarios, debemos reivindicar ese papel. Reivindicar nuestra capacidad para hacer aportaciones para la búsqueda de las mejores soluciones.

Es muy difícil que esta parte esencial de nuestra democracia, el parlamentarismo, funcione en este momento si no se buscan fórmulas para mantener vivas y saludables las cámaras de representación. Son el Congreso y el Senado, más que el Gobierno, los depositarios de la voluntad popular. El Gobierno no es una patente de corso, sino que es una responsabilidad delegada por las cámaras para la toma de decisiones, que implica preguntar a todos y tener en cuenta todas las opiniones.

El Gobierno se ha equivocado al no haber querido hablar con todos antes de tomar las decisiones. Como creo que también se equivocan los que en estos momentos quieren romper la baraja.

Este es un momento de estar a la altura. El sentido de Estado se demuestra con una voluntad inequívoca de contar con todos y no dar por sentado que la opinión del adversario político es errónea. Desde luego, no se demuestra interpretando un estado de alarma como una pausa en la democracia. Y no la demuestran, desde luego, quienes desempolvan una Constitución que siempre han guardado al fondo de un cajón y la airean para leernos aquellos artículos que consideran que se adaptan mejor a su ideología. Eso es querer aprovecharse de la situación y, afortunadamente, la ciudadanía no es tonta y se da cuenta.

Creo, sinceramente, que cuando todo esto pase, se reconocerá el papel que están jugando en estos momentos personas como Alberto Núñez Feijóo. Sentido de Estado es dar por sentado que, si ahora traspasamos recursos sanitarios a otras Comunidades porque las necesitan, ellos harán lo mismo por nosotros cuando nos haga falta. Sentido de Estado es defender a capa y espada los intereses de la ciudadanía ante situaciones injustas, como la detracción de 100 millones de euros que Galicia que necesita para políticas de empleo en sectores esenciales como la automoción o el naval. Y hacerlo sin renunciar a remar todos en la misma dirección. Sentido de Estado es mantener un discurso sensato y constructivo, como ha hecho también durante todo este proceso el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida.

Y, finalmente, sentido de Estado es reconocer el enorme valor de nuestra democracia y de nuestra Constitución. De esta democracia y de esta Constitución. Afortunadamente, no estamos en 1977 inmersos en un proceso constituyente. Estamos en una democracia consolidada que dispone de sus propias herramientas de demostrada eficacia. ¿Qué sentido tiene impedir el control del Gobierno desde el Congreso y el Senado y, al mismo tiempo, apelar a un modelo de debate excepcional como lo fueron los Pactos de la Moncloa? ¿No suena a fuegos de artificio?. O ¿qué sentido tiene aparentar transparencia ante la ciudadanía y responder a las preguntas seleccionadas por el secretario de Estado de Comunicación, pero hacer desaparecer las sesiones de control del Congreso y el Senado, que es el lugar donde los representes de los españoles hacen sus preguntas al Gobierno?

 

Añadir nuevo comentario

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.