Sr. Caballero, ¡pronúnciese!

Artículo de opinión del senador por Vigo (PP) Javier Guerra

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Faro de Vigo

Me importa un comino la gobernabilidad de España”. Y en la Plaza del Rey, mirando para la noria.

El concepto de bienestar es la clave de las democracias modernas. Y, en ese contexto, el debate político ha de centrarse en las diferentes propuestas para alcanzarlo. Es ahí donde deben producirse las discrepancias, por ejemplo, entre quienes defendemos un mayor protagonismo de las libertades individuales y quienes consideran que es necesario un mayor protagonismo e intervención del Estado

Las cosas han cambiado en los últimos cuarenta años. En prácticamente todo el mundo, la segunda mitad del siglo XX dio carpetazo a los modelos de Estado basados en la conquista y ocupación de territorios. En ese contexto, la descentralización de la gestión pública tiene como objetivo la eficacia. En una sociedad moderna, el debate sobre identidades nacionales pierde sentido frente a ese objetivo del bienestar. Únicamente podría entenderse en el caso de sociedades con identidad propia, cuyo PIB per cápita fuera sensiblemente inferior a la del resto de la entidad política de la que forma parte, como consecuencia de abusos o del uso de la fuerza.

De ahí que, por ejemplo, la “construcción europea” se haya basado en las políticas de cohesión territorial.

El País Vasco y Cataluña son, junto a Navarra y Madrid, las comunidades con mayor PIB per cápita de España. El independentismo que reclama una parte de la población (y sobre todo una parte de su casta política) no tiene que ver con ocupaciones o abusos sino, más bien, con todo lo contrario. Tiene que ver con su oposición al concepto de cohesión territorial. Estar por encima de la media implica APORTAR. En España están muy por encima de la media, pero en Europa, no. De ahí que, en su delirio, sueñen con formar parte de Europa sin ser parte de España. Es también, en parte, una visión supremacista: se sienten superiores y más capaces de generar riqueza. Lo de siempre. (y, además, ese mismo concepto insolidario se podría aplicar a las personas…).

Lo hacen en contra de la lógica y de la historia. Si algo salió en limpio de los movimientos sociales que sucedieron a la crisis del 2008 fue la demostración de que la descentralización sólo tiene sentido si las decisiones que tienen que ver con el bienestar se toman lo más cerca posible. Las ‘macro-políticas’, entre las que se encuentran la cohesión territorial, la armonización de las legislaciones (las mismas reglas de juego para todos) o las políticas fiscales, corresponden a la Unión Europea o al Estado. Pero las políticas que realmente deben garantizar el bienestar están en las Administraciones más cercanas: las Comunidades Autónomas y los ayuntamientos.

Esa visión forma parte de la estrategia de la FEMP. Su presidente, Abel Caballero, reclamó que el municipalismo sea consultado por el Estado “en pie de igualdad con las comunidades autónomas”.

Por eso se echa en falta una declaración clara de Caballero sobre las cesiones de Pedro Sánchez ante independentistas vascos y catalanes (Bildu, ERC…). Estas cesiones no parecen casar con esa reivindicación de trato “en pie de igualdad”.

En el caso que nos ocupa, y como el propio primer edil se encarga de decir, muchos de esos votos no son suyos, sino prestados. Y tengo para mi que no han sido prestados para estar callados ante la actual situación.

Abel Caballero, como alcalde de Vigo y presidente de la FEMP, debe dejar de mirar para la noria y pronunciarse. Y en función de lo que diga, las personas deberán tomar nota para decidir su voto en el futuro.

javie

Javier Guerra es senador por Vigo del Partido Popular (PP)

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