Trump y Maduro juegan a la guerra en el Caribe

La “crisis de los tanqueros” en una Venezuela colapsada

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ABC (España)

La retórica belicista entre Donald Trump y Nicolás Maduro estos días ante la llegada a Venezuela de cinco tanqueros iraníes de combustible se ha intensificado de tal manera que pareciera determinar una nueva crisis en el Caribe, con posibles efectos decisivos.

Los tenemos rodeados. Algo sucederá porque no aguantaremos más la situación”, dijo Trump ante la prensa este viernes 22 en referencia a Venezuela y la asistencia energética iraní. Para Washington, la presencia iraní en aguas del Caribe para asistir al régimen de Maduro supone traspasar una especie de “línea roja” de seguridad.

Desde mediados de abril, EE.UU despliega en aguas caribeñas un dispositivo de seguridad antidrogas que apunta directamente al corazón del régimen de Maduro.

Un día antes de la advertencia de Trump, Maduro informó que la FANB realizó ejercicios militares en la isla de La Orchila en el marco del plan “Escudo Bolivariano Caribe 1”, a fin de escoltar la llegada de los cinco tanqueros iraníes. Incluso se atrevió a parafrasear al general estadounidense George Patton, heroe de la II Guerra Mundial, diciendo que “si quieres la paz, prepárate para la guerra”.

El primer tanquero iraní, Fortune, atracará en el oriente venezolano mañana domingo 24. Las otras cuatro embarcaciones iraníes son el Fores, Petunia, Faxon y Clavel, que cargaron gasolina y aditivos en el puerto iraní de Bandar Abás el mes de marzo y emprendieron el viaje hacia el Caribe venezolano el pasado 16 de mayo.

Maduro y la FANB observan como estratégica esta cooperación energética iraní. Venezuela, otrora potencia petrolera, es hoy un desierto obligado a importar gasolina. No hay combustible ni tampoco gas natural. Los cortes de electricidad son frecuentes y prolongados. La vida cotidiana es un martirio de escasez, toda vez el “apagón” comunicativo se aceleró esta semana con la marcha del país de DirecTV.

La multinacional rusa Rosneft ya anunció su definitiva salida de Venezuela y el traspaso de sus negocios en ese país al gobierno de Putin. El régimen de Maduro tiene que vender sus activos petroleros en el exterior para intentar conseguir liquidez. Trump aprieta con las sanciones y el Comando Sur, en boca del almirante Craig Faller, ya advirtió a comienzos de esta semana que la llegada de tanqueros iraníes supone “un acto contrario a los intereses de EE.UU”. Y en todo esto, la oscura “Operación Gedeón”, que acorrala también a Guaidó, sigue siendo un tema sin aclarar, pero que perpetúa la represión del régimen “madurista”.

La tensión llegó al Consejo de Seguridad de la ONU, donde esta semana Rusia y EE.UU se enfrentaron por la crisis venezolana. Por ello, la “crisis de los tanqueros iraníes”, una especie de émulo de la Crisis de los Misiles de Cuba de 1962 que estuvo a punto de provocar una guerra nuclear entre EE.UU y la URSS (así como el “Macutazo” de la Operación Gedeón ha sido manipulado por el régimen como su propio “Bahía de Cochinos”) se convierte ahora en un capítulo más del interminable drama venezolano.

Un capítulo que, viendo la dialéctica belicista discursiva entre Trump y Maduro, interpretaría otra de las tantas situaciones “decisivas”, esas que tantas veces se ha escuchado de que “esta vez sí”, y que desde hace dos décadas mantienen en vilo a los venezolanos.

Un drama que ni el régimen ni la oposición tienen capacidad de revertir. Quien lo sufre es una población que hace frente al colapso con resignación y que pareciera perder la esperanza en observar una solución a sus problemas. Una resignación que puede incluso llevarlos aceptar cualquier salida posible, que sea cuando menos efectiva. La cuerda parece así tensarse pero sin saber cuándo romperá. Si es que finalmente se romperá.

 

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