Venezuela ante el “chiripero” de La Moncloa

Difícil tránsito con el nuevo gobierno en España

pablito
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ABC (España)

Acabado momentáneamente el inédito período de ingobernabilidad española con la pírrica investidura de Pedro Sánchez de este martes 7 de enero, queda por ver cómo quedará la crisis venezolana ante la conformación del primer gobierno de coalición desde la transición española, con PSOE y Unidas PODEMOS en La Moncloa, y tras el reciente golpe de Estado del régimen usurpador de Maduro en la Asamblea Nacional venezolana.

En el tapete, dos aspectos estratégicos y urgentes: el primero, con el “chavista” Unidas PODEMOS (UP) instalado ahora en La Moncloa y tras el golpe parlamentario de sus aliados “maduristas” del pasado 5 de enero, ¿mantendrá Pedro Sánchez su reconocimiento de la legitimidad presidencial de Juan Guaidó?

Y segundo, ¿cómo quedará ahora la situación del embajador Antonio Ecarri, nombrado por Guaidó como legítimo representante venezolano ante el Reino de España? En ningún momento, y a diferencia de lo que ocurrió con Guaidó, el gobierno en funciones de Sánchez le ha dado el reconocimiento formal a Ecarri.

En este último aspecto, el caso español es ligeramente similar al de la Argentina del “post-kirchnerista” Alberto Fernández, quien asumió el poder el pasado 10 de diciembre.

El anterior presidente Mauricio Macri reconoció a Elisa Trotta Gamus, la embajadora reconocida por Guaidó y la legítima AN en Buenos Aires, días antes de la segunda vuelta presidencial argentina que dio la victoria a Fernández. Pero ahora, sin Macri y con el “kirchnerismo” de nuevo en el poder en la Casa Rosada, la embajadora Trotta Gamus se encuentra en un laberinto complejo, toda vez Fernández ha dado muestras de mayor benevolencia hacia Maduro.

No obstante, y tal y como se vio inesperadamente tras el golpe parlamentario de Maduro, el presidente argentino rechazó tajantemente esta acción, uniéndose a los 47 países que mostraron inmediatamente una reacción contraria al nefasto golpe de Maduro, denunciando la inconstitucionalidad y carácter ilegal y antidemocrático del mismo.

Pero ahora diversas incógnitas gravitan sobre qué ocurrirá con Venezuela ante el gobierno recientemente investido de Sánchez y Pablo Iglesias en Madrid. Si bien se ha alejado táctica y de manera oportunista de Maduro en los últimos tiempos, con UP ahora en el gobierno las perspectivas pueden cambiar.

El partido de Pablo Iglesias no ha condenado el golpe parlamentario de Maduro, a diferencia de un comunicado emitido por el ministerio de Exteriores de Pedro Sánchez, toda vez el nuevo comisionado de la UE para Política Exterior y Seguridad, Josep Borrel, ex canciller de Sánchez, también ha condenado el hecho, haciendo común la posición europea.

Por tanto, ¿se convertirá la crisis venezolana en un posible conflicto de intereses entre Sánchez y Pablo Iglesias? O más bien, por el contrario, ¿aparecerán posibles afinidades de carácter ideológico y político? Y siempre estará igualmente presente la presumible presencia de Zapatero como “asesor” del pacto PSOE-UP en cuanto a la crisis venezolana, lo cual complica aún más la situación para Guaidó.

Igualmente, Sánchez ahora se debe políticamente a un “chiripero” de partidos de toda índole que, por acción u omisión, votando a favor o bien absteniéndose, le dieron su respaldo para la investidura.

Los vascos de Bildu EH y los catalanes de ERC, junto con la también catalana CUP, son conocidos simpatizantes del “chavismo”. Precisamente, en País Vasco y Cataluña, como también en Galicia, Madrid y Canarias, existen Consulados venezolanos permeados por la propaganda “chavista” y el proselitismo político amparado por esos partidos y otros aliados. Hoy, con sus apoyos en La Moncloa, es previsible la posibilidad de una mayor presión favorable a Maduro.

Mientras, Guaidó y sus más de 100 diputados que lo reeligieron como legítimo presidente de la Asamblea Nacional y como presidente encargado de la nación ante la farsa de la usurpación “chavista-madurista”, intentan retomar el control del poder legislativo. Una usurpación en la AN que sólo se mantiene vía represión e ilegitimidad.

EE.UU ya ha ratificado su irrestricto apoyo a Guaidó tras el golpe parlamentario, anunciando nuevas sanciones a Maduro y más ayuda financiera para la recuperación de la democracia en Venezuela. A Maduro sólo le queda el apoyo de Cuba y Rusia. Pero con el “chiripero” de Sánchez y del “podemita” Pablo Iglesias ya instalados en La Moncloa, ¿habrá un cambio de ecuación en la política exterior española hacia Venezuela?

 

 

 

 

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