La “zapaterización” express de Pedro Sánchez

Calificó a Guaidó de “líder de la oposición”

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El Diario (España)

Si no fue suficiente el bloqueo del PSOE-PODEMOS y sus aliados a la investigación del “Delcygate” el martes 11 en el Congreso, así como el del Alto Comisionado de Política Exterior de la UE, Josep Borrell, ese mismo día ante el Parlamento europeo, la sesión realizada este miércoles 12 en el Congreso de los Diputados, con la comparecencia del ministro José Luis Ábalos, dejó claramente marcada la óptica que tiene el gobierno de Pedro Sánchez con respecto a Venezuela. Una óptica con nítido sello personal, Made in Zapatero.

En esta sesión, PP, Ciudadanos y VOX tenían la plena intención de exigir a Ábalos, Pedro Sánchez y el vicepresidente Pablo Iglesias, que aclararan de una vez qué fue lo que pasó en el “Delcygate”. Pero como se preveía, la sesión y comparecencia de Ábalos fue tensa, con algunos detalles que comienzan claramente a definir la posición del gobierno de Sánchez con respecto a lo que sucede en Venezuela.

Un día después de que el presidente encargado Juan Guaidó regresara a Venezuela, superando los obstáculos lanzados por el régimen usurpador de Nicolás Maduro, en Madrid, Sánchez decidió sostener a sus aliados en el gobierno y en Miraflores arropando al ministro Ábalos y lanzando una declaración ya casi lapidaria: Guaidó ya no es “presidente legítimo y encargado”, como así lo reconoció hace un año, sino que ahora es “jefe de la oposición” venezolana. Una declaración con tufillo claramente “zapaterista”.

Lo curioso es que, durante su comparecencia, un Ábalos acorralado reconoció sus “errores” al “relativizar” la gestión del “Delcygate” pero, a diferencia de su “jefe” Sánchez, sí ofreció a Guaidó el calificativo correspondiente de “presidente encargado”. Toda vez, el ministro sacó pecho de su gestión del escándalo, insistiendo en que fue un “objetivo conseguido” el que Delcy Rodríguez no accediera al espacio Schengen.

En todo momento, Sánchez defendió a su ministro insistiendo en que “evitó un conflicto diplomático”, toda vez reiteró que no existe ningún giro sustancial en el enfoque de su gobierno con respecto a la crisis venezolana, a pesar del cambio de calificativo para Guaidó.

Obviamente, semejante diferencia en el trato a Guaidó no pasó desapercibido para el PP, que exigió a Sánchez una “rectificación pública”, acusándole de usar “el lenguaje del chavismo”, al mismo tiempo que recriminaba a Ábalos por lo que calificó como el “laberinto de mentiras” en cuanto a las distintas y contradictorias versiones del ministro sobre su encuentro con Delcy.

Por su parte, VOX en boca de su líder, Santiago Abascal, recriminó a Ábalos si en el “Delcygate” había recibido “instrucciones expresas” de su presidente Sánchez, obviamente para recibir en Barajas a una representante de la “narcodictadura” e impedir su detención.

Fiel a su estilo, Abascal fue contundente: “Si dio usted la orden, dimita. Si la dio su vicepresidente que es el delegado de Maduro, dimitan ambos. Si el señor Ábalos actuó por libre, mejor que se vaya. Si la orden se la dio Maduro a todos ustedes, se pueden ir todos juntos”. El propio Sánchez respondió que a la “ultraderecha” no le interesa “nada” España y que usa a Venezuela para “hacer ruido”.

Para finalizar, no podía faltar el nombre de Zapatero. La portavoz del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, no dudó en cuestionar la sempiterna labor de “mediador” de ZP en Venezuela, muy criticada por el PP, Ciudadanos y VOX. En cuanto a Sánchez, consideró que su gobierno “no tiene brújula política y moral”.

Ábalos reiteró que Delcy “no estuvo en territorio Schengen en términos jurídicos”, una afirmación repetida hasta la saciedad por el gobierno de Sánchez. Con todo, los expertos juristas contradicen esta versión ya que sí consideran que Delcy pisó suelo comunitario. Sus palabras encontraron eco en la bancada del PP, que coreaba “dimisión, dimisión”.

Con escaso margen a la autocrítica, el gobierno de Sánchez ha decidido dar carpetazo al “Delcygate” adoptando posturas y enfoques propios de ZP y del chavismo. Lo hizo Borrell un día antes en el Parlamento europeo, para remarcar posteriormente el propio Sánchez en el Congreso de los Diputados.

 

 

 

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