“¡Con mis hijos no te metas!”

A propósito de la aprobación de la LOMLOE

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Que Vaina!

A continuación, reproducimos este artículo publicado en nuestro medio digital “Qué Vaina!” el pasado 20 de enero de 2020, con respecto a la polémica suscitada por la declaración de la ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celáa, de que “los hijos no pertenecen a los padres”, y que hoy cobra vigencia ante la aprobación vía Consejo de Ministros este martes 3 de marzo de 2020, de la Ley Orgánica de Modificación de la Ley Orgánica de Educación (LOMLOE)

Se denominó Decreto Presidencial 1.011”, promovido en diciembre de 2000 por el entonces presidente Hugo Chávez y el ministro de Educación, Cultura y Deportes, Héctor Navarro. Este texto modificaba parcialmente el Reglamento del Ejercicio de la Profesión Docente, al crearse una nueva figura administrativa, la de los supervisores itinerantes en las instituciones educativas, nombrados directamente por el Ministerio de Educación. El decreto también posibilitaba la introducción de cubanos en tareas de alfabetización en Venezuela.

La introducción de este Decreto provocó una impresionante movilización social en Venezuela, muy significativa en un momento en que los partidos políticos opositores se encontraban en franco retroceso ante el fenómeno cada vez más hegemónico del “chavismo”. La sociedad civil venezolana y sectores privados se activaron espontáneamente para impedir la aplicación del Decreto.

Bajo el lema “¡Con mis hijos no te metas!”, las protestas de la sociedad civil venezolana forzaron ante el Tribunal Supremo de Justicia toda serie de peticiones para derogar el decreto. Las manifestaciones comenzaron a ser cada vez más multitudinarias, determinando un cariz claramente de recomposición de las fuerzas opositoras gracias a la movilización de la sociedad civil. En marzo de 2001, una multitudinaria congregación en Caracas calificó al decreto de cubanizante e ideologizante”.

hijos

La magnitud de las protestas finalmente obligó a que el gobierno de Chávez nunca pudiera aplicar el decreto. En una entrevista en 2016, el propio ex ministro Navarro reconoció haber “cometido un error” con el Decreto 1.011.

Pero el movimiento no sólo enraizó en Venezuela. En otros países como Ecuador, Perú y Argentina, la sociedad civil conformó una plataforma igualmente denominada “Con mis hijos no te metas”, para impedir la imposición de medidas educativas sobre lo que se denomina como “ideología de género”, entre otras iniciativas.

El ejemplo venezolano viene a colación ante la polémica suscitada por las declaraciones de la ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, de que “los hijos no pertenecen a los padres”. Una declaración preocupante proveniente de la principal titular de la cartera de Educación, y que puede suscitar fuertes enfrentamientos entre el gobierno de coalición de Pedro Sánchez y sus socios de PODEMOS con la sociedad civil española.

Las declaraciones de Celaá fueron una reacción ante la igualmente controvertida aplicación del denominado “pin parental”, iniciativa defendida por VOX y organizaciones ProVida y ProFamilia, como la plataforma internacional HazteOír.org, para que los centros educativos estén obligados a pedir autorización expresa de los padres de familia para que sus hijos asistan a “charlas, talleres o actividades con carga ideológica o moral contraria a sus convicciones”.

Por tanto, el auge y caída en Venezuela del polémico “Decreto 1.011” puede servir de referencia, en clave ejemplarizante, sobre lo que eventualmente se pretende aplicar en el sistema educativo español.

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